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ENTREVISTA MIKEL ALVIRA, AUTOR DE EL COLOR DE LAS MAREAS (@mikelalvira)

¡Hola a todos!

Me hace especial ilusión compartir con vosotros la entrevista de hoy a Mikel Alvira. Mikel es uno de los autores que más me emociona. Sus novelas están escritas de forma muy cuidada y con una prosa que mece al lector a lo largo de su historia. Ay… ¡me emociono hablando de este autor!

Mikel Alvira acaba de publicar una nueva novela: El color de las mareas, esta es su booktrailer:

Y esta es la sinopsis de El color de las mareas:

Se llamaba Beatriz Tussaud y no se casó con el amor de su vida.

Con esta frase comienza la apasionante novela de Mikel Alvira EL COLOR DE LAS
MAREAS. Se trata también de la primera frase del manuscrito que el enigmático señor Joaquín le da a leer a la galerista Nuria Tussaud, donde le revela la verdadera vida de Beatriz Tussaud, su tatarabuela, una mujer excepcional, los amores que tuvo con Marcel Hugarte, y los entresijos de tantos como conforman el sorprendente atlas de su familia. Con frecuencia una mirada puede ser el paso a un mundo infinito. Porque la vida de Beatriz, casada con un prometedor ingeniero, parecía encarrilada hasta que la mirada de Marcel lo cambió todo.
EL COLOR DE LAS MAREAS es la historia de amor de Beatriz y Marcel, que abarca exactamente medio siglo, entre 1898 y 1948, y que Nuria reconstruye desde nuestros días a través de una investigación que, por momentos, confiere al relato aires de thriller. Cincuenta años donde acontecen crímenes, secretos de familia, pasiones inconfesables,
inesperados giros del destino y, sobre todo, la evidencia de que las relaciones humanas son siempre fascinantes.

Y ahora os dejo con la entrevista:

Hola, Mikel, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Mikel Alvira?

Mikel Alvira es ese navarro que ha hecho del viajar su escenario y de las letras su estrategia. Es ese tipo que se entusiasma con las personas, con las conexiones, con las conversaciones. Ese autor que hace novelas pero que nunca se contenta con hacer solo novelas. Un hombre muy de andar por casa, doméstico, que no entiende todo esto sino como una forma de reflexionar, encontrar y coincidir.

¿Cuándo supiste que querías ser escritor?

Escribo desde muy pequeño. Tuve la suerte de tener buenos profesores que detectaron en mí la chispa. Participé en varios concursos escolares, me forjé fama de poeta en la Universidad… Hace casi veinte años decidí que no estaría mal probar fortuna y hasta aquí. Ser escritor es más que oficio o profesión, es actitud.

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Mi madre conserva mi primer poemario, en un cuaderno de tapas de hule. Tenía 14 años. De aquella época es mi primera novela, naif y breve, que escribí al amparo de mi profesor, en BUP. Antes, cuentillos que, desgraciadamente, no conservo.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?

Mi vida profesional tiene que ver con las letras: en el folio, en el aula, en un escenario, en un formato de guion, delante de un micro, detrás de una cámara… Todo gira en torno al hecho de la comunicación. La palabra es mi herramienta, haga lo que haga.

¿Cómo te formaste como escritor?

Me sigo formando. La lectura, por supuesto, es mi acervo. Algunos buenos profesores. Mis estudios universitarios. La observación del mundo. El aprendizaje a partir de los tropiezos. La reflexión. Aceptar lo que los editores (en mi caso, las editoras) me han ido sembrando. Escuchar a los mejores, atender sus consejos… Escribir no es un acto insolidario, es un trabajo en equipo. El día que crea que ya estoy formado, habré sucumbido y seré un repelente autor infalible.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Manías como tal, no. Escribir tiene mucho de oficio, pero también de acción creadora, imprevisible, pasional. Busco sentirme a gusto conmigo mismo, saber qué voy a teclear (escribir se escribe en la cabeza antes que en la tecla), encontrarme cómodo.

No, manías no. Hábitos. Tiro mucho de bocetos, libretas, notas… Y leo, releo, busco en los clásicos cómo resolver tal o cual momento.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Escribo bajo una benévola disciplina. A veces, durante horas. No tengo momentos preferidos ni sillas fetiches ni mesas convertidas en altar. La mañana es un buen momento; incluso un par de horas antes de desayunar, sobre todo si se trata de releer lo escrito el día anterior.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

No son cosas incompatibles. La inspiración me dicta la historia, los giros, las palabras, por qué un verbo y no otro, por qué el nombre para este personaje o por qué terminar un capítulo aquí y no alargarlo. La inspiración es consustancial al acto de escribir, porque escribir es crear y crear nace en el pecho. Pero sí suelo saber hacia dónde voy, con qué mimbres, con qué datos, y eso exige planificación, documentación, borradores, reflexión. Por eso es infinitamente más interesante el proceso de crear un libro que el libro en sí.

¿Eres una escritor de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

A mano, las notas, los borradores, los gráficos, los árboles genealógicos, las ideas volanderas. También, los poemas y canciones. Y las esquemas previos de un guion o una obra de teatro. Por eso mi estudio está repleto de libretas: un proyecto, una libreta.

Pero a la hora de generar un texto ordenador. Y además controlando muy bien el tema de las copias y del dónde guardar cada cosa. Tengo una vida digital muy ordenada.

¿Cómo es un día en la vida de una escritor como tú?

No hay dos días iguales. La vida es suficientemente intensa como para desaprovecharla, aunque tengamos rutinas, obligaciones y horarios. Siempre hay un fogonazo, una llamada, un encuentro, una mirada. Siempre hay algo que hace que cada día sea diferente.

¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Leo todos los días, una u otra cosa. El momento de lectura es un momento de construcción, siempre. Leyendo construyo el edificio, el imaginario, el andamio a partir del cual luego escribo. Pero no leo para escribir; leo por el placer de leer.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Clásicos, releyéndolos de vez en cuando. Acabo de releer La familia de Pascual Duarte y la insondable Guerra y Paz. Antes, Moby Dick, La divina comedia y La Celestina.

También las novedades, aunque selecciono mucho. Ahora mismo se publican tantos libros buenos que es difícil dedicar tiempo a todos. Literatura estadounidense, latinoamericana y española, aunque a veces se escapa algún nórdico o algún centroeuropeo que me sorprende.

¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?

Leo en papel. Conservo muchos libros, en casa, en el estudio, en mi refugio costero… Sin embargo, cada vez regalo más libros que ya he leído. Pese a tener mucho, no soy muy fanático; salvaría una cincuentena de títulos, si tuviera que desprenderme del resto.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Imposible citar uno. Lo siento, no puedo. Ha habido autores que me han marcado, pero colocar en el podio a uno solo me resulta imposible.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Platero y yo supuso, con 13 años, mi despertar a la literatura adulta. Antes, recuerdo los libros de aventuras; creo que Miguel Strogoff, que leí muy de niño. Luego, de Julio Verne pasé a Dumas.

¿Qué estás leyendo ahora?

Ahora mismo, Homo Deus, de Yuval Noah, libro secuela de Sapiens. No es literatura, sino un didáctico ensayo sobre el ser humano; los recomiendo.

Literarios, acabo de leer a Gonzalo Giner, que ya me encantó con el Sanador de caballo y ha vuelto a engancharme con las Ventanas de Dios.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

La verdad sobre el caso Harry Quebert. San Manuel Bueno Mártir. La Odisea. Las ratas. El amor en los tiempos del cólera.

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Unamuno, Baroja. Julio Verne, Dumas, Leon Tolstoi. Delibes. Hemingway. Auster, Mendoza, García Márquez, Murakami…

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

Todo influye. Nadie vive en una burbuja, en una torre de marfil, ajeno a lo que ha sido, a lo que ha experimentado, a lo que ve, a lo que vive. Las películas que he visto, las vivencias que he tenido, las personas que me han acompañado… Mis accidentes, mis tropiezos, mis dramas, mis contratiempos. Los paisajes, las bandas sonoras de mis instantes… Todo influye. De hecho, me encanta que todo me influya, porque influir es moldearse, adaptarse.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Como la literatura, todo cuanto hago es fruto del afán por experimentar, por relacionarme, por aprender… Desde el deporte, que practico constante y disciplinadamente, hasta los viajes, desde las largas tertulias hasta mis escarceos con el vino, desde las expresiones plásticas hasta la cocina, desde la guitarra hasta la fotografía, todo es jugar, encontrar, emocionarme, emocionar.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Imagino que sí, aunque no sabría cuantificar ni en qué ni en qué medida. Nuevos soportes, nuevos hábitos, nuevos canales de comunicación y difusión, nuevos hábitos y nuevas oportunidades hacen que vivíamos un continuo de excitante cambio. No soy pesimista; al contrario, creo que todo lo que suma

Hablemos ahora sobre tu novela, El color de las mareas:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

Las ideas nacen en cualquier sitio: en una canción, en un paisaje, en una mirada, en una lectura… Esta novela nació, supongo, en alguno de mis días navegando; imagino que al cazar una escota o al virar o al trimar la mayor… También, al releer anotaciones de mis propios mayores, de mis abuelos, de mis bisabuelos. Al final, todo acaba tomando cuerpo, tarde o temprano, y no sabemos decir exactamente dónde surge el pulso que nos lleva a tomar una decisión.

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Ha habido varias fases. Pensemos que he estado con ella casi tres años. Documentación, experimentación, redacción y corrección han sido los pasos. Navegar, viajar, conocer, redactar… experimentar lo mismo que vive Marcel a bordo de su barco… leer distintos libros de las distintas épocas en las que transcurre la historia… indagar sobre pintura y colores… acercarme al violín… escudriñar en la historia de mis antepasados… redactar más de 700 páginas para dejar la novela finalmente en 500… respirar, transpirar, revisar… Ha sido un trabajo enorme pero muy satisfactorio. Estoy feliz.

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Hay muchas historias reales detrás, tanto de los personajes más antiguos, como Marcel o Beatriz, así como de personajes cercanos, como el anciano Joaquín o Nuria

Hay una historia preciosa en Nazaret, basada en mis historias en Sevilla, y otra en el viejo lobo de mar.

Al final, con todas ellas surge una novela compacta, pura ficción aunque veraz.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de El color de las mareas?

Lograr, y creo que lo hemos logrado, hacer un recorrido de cincuenta años con tantos personajes y que el lector no se pierda. Sin ser didáctica ni tratar al lector de menor de edad (más bien al contrario), es una novela que se lee fácil, sin laberintos, sin necesidad de árboles genealógicos ni esquemas.

¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?

Sí. Tenía la novela en la cabeza. Escribir, se escribe en la cabeza. Siempre he dicho que escribir es mucho más que teclear. Esta novela contaba con su guion  previo y he sido bastante fiel al mismo. Buscaba una novela compleja pero no difícil, intensa pero no con aire de culebrón, muy humana, muy de personas, muy de relaciones. Una novela que recogiera el guante de El Silencio de las Hayas, pero con los mimbres del Alvira de 10 años después. Una novela que sorprendiera al lector sin aspavientos, que fuera amable sin ser cursi, que fuera directa y, a la vez, hiciera reflexionar.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

Se llamaba Beatriz Tussaud y no se casó con el hombre de su vida. El resto ha sido solo explicar en 500 páginas si se casó o no y, en cualquier caso, por qué. Como todo arranque de novela, vertiginoso y excitante. No concibo escribir si no hay pasión.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Casi tres años, contando con todas las fases de la construcción de una novela. Empecé con ella, a leer e interesarme por la historia de Marcel, mientras revisaba La novela de Rebeca. Este tiempo posterior ha sido arduo, constante y muy feliz.. Eso sí, mientras he ideado otra novela y un par de guiones.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?

No lo sé. Imagino que cada lector hace su lectura. Creo que esta novela puede llegar de muy distintas maneras a cada persona. Habrá quien se encandile con el mar o con el arte o con los paisajes. También que vibre con los personajes, con sus relaciones y emociones. O quien ve el enorme peso que tienen las mujeres en estas historias. O quien disfrute con la acción, que tiene mucha y sorprende. O con los viajes, tan míos como de sus protagonistas…

Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?

Presentaciones, encuentros con lectores, visitas a escuelas de literatura y bibliotecas, quedadas allá donde surgen. Además, mi presencia en redes, en las que soy activo y accesible. Ferias, jornadas. Y, cómo no, apariciones en medio. Todo suma, todo me divierte, todo tiende puentes.

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Avanzo en una novela, también marítima pero más náutica, más de barcos, más directa y casi bruta. Gustará, seguro. Además, trabajo en guiones para televisión y en una obra de teatro. Todo ello mientras muevo la exposición Pulso Natural, experiencia plástica junto a la artista noruega Ingunn Viste.

¿Cuáles son tus proyectos literarios para el 2018?

Arranco el año con El color de las mareas, cuya promoción ocupará varios meses. Al tiempo, remataré la siguiente novela.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Trabajo, trabajo, trabajo. Mimo, cuidado, autoexigencia. Trabajo. Disciplina., Trabajo. Generosidad y paciencia. Trabajo. Humildad. Y trabajo, trabajo y trabajo.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Esta novela ya no es mía, es vuestra. Hacedla vuestra. Vividla. Respiradla. Compartidla. Mis letras no son mías, son de quienes las vivís, las respiráis, las compartís.

Muchas gracias, Mikel, y mucha suerte con El color de las mareas y tus otros proyectos presentes y futuros.

 

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