Uncategorized

DAVID TEJERA, SEIS PECES AZULES


Título: Seis
peces azules            
Autor: David Tejera
Editorial: Algaida            
                     
                    
Género:
novela, narrativa contemporánea    
Páginas: 488 
Publicación:  octubre 2012   
ISBN:  978-84-9877-816-8
Precio: 20 euros 







Sinopsis (editorial):
   Andreas recorre el mundo en busca de
piedras preciosas para los joyeros de Ámsterdam, y uno de sus clientes es el
fatuo Neron Staufman. Elka trabaja en una tienda de té entre los canales en el
barrio de Jordaan, y ansía una vida apacible junto a Andreas. Muy cerca, un
misterioso hombre azul siente pasar el mundo. Arnaldo Santos capitanea el
Volcán Chiriquí hacia un cementerio de barcos en el océano Índico, y el griego
Stéphanos es el miembro más huraño de su tripulación, siempre pendiente de los
seis peces azules de cristal que lleva consigo. Ellos aún no lo saben, pero sus
vidas están unidas por un cordel tan fino como el que enhebra los peces de
Stéphanos: cualquier leve movimiento los balancea a la vez y en diferentes
direcciones. Por eso, cuando Neron le habla del diamante Jehangir a Andreas,
las vidas de los seis comenzarán a agitarse… Siguiendo la tradición de las
grandes novelas de aventuras, pobladas de personajes apasionados y exóticos
ambientes, David Tejera nos propone en Seis peces azules la más fascinante
aventura que podemos emprender en una época como esta: la búsqueda de la propia
felicidad.
Mi opinión:
   Seis peces azules llegó a mi buzón
sin comerlo ni beberlo. No lo había pedido ni lo había ganado en ningún
sorteo… y sin embargo, ahí estaba, junto con Donde la muerte te encuentre.
Algaida me los había enviado porque sí, porque habían ganado los Premios de
Novela Ateneo de Sevilla (joven, en el caso de Donde te la muerte te
encuentre
) y porque supongo que habrían guardado mi dirección en su base de
datos después de haberme enviado La ciudad de los ojos grises, libro que
sí gané en un sorteo. Sea como fuere, me vi en las manos con dos libros que no
conocía y que no sabía cuándo podría leer. Ni siquiera sabía si me apetecía
leer. Ahora, después de haber leído el primero de ellos, sólo puedo dar a
Algaida las gracias por este regalazo.
   Después de recibirlos, empecé a leer
reseñas con disparidad de opiniones sobre ambos. No todos los libros nos dicen
lo mismo a todos los lectores y creo que ésa es una de las grandes cualidades
de la literatura. Y pienso que esta novela, en particular, es de las que no
dice lo mismo a todos sus lectores. Ni mucho menos.
    Primero, porque la ambientación es
singular: los seis personajes de esta novela (los seis peces azules unidos por
un tenue hilo que ellos ni siquiera saben que existe, como tantas veces ocurre
en la vida) se mueven en ambientes poco usuales, exóticos en ocasiones: alta
mar, el fondo de un canal, Ámsterdam, África, India… Las múltiples localizaciones
que vamos encontrando permiten al lector, casi casi, dar la vuelta al mundo en
488 páginas. Y la variedad de escenarios y personajes, el cambio temporal,
sobre todo cuando las piezas no encajan desde el principio, no siempre es del
agrado de algunos lectores.
    En segundo lugar, el tema tampoco es de
los más frecuentes en literatura: el mundo de las joyas, la búsqueda de piedras
preciosas, la lucha por la supervivencia en medio del mar o en el rincón más
perdido de la tierra tampoco tienen por qué seducir a todo el mundo.
    En tercer lugar, la estructura de la
obra no es lineal. Está llena de recovecos, de trucos, de trampillas que acaban
uniendo a unos personajes con otros, a pesar de los cambios de espacio y de
tiempo. Pero eso sólo puede descubrirse a medida que uno va leyendo. Y esos
juegos tampoco son del agrado de todos.
     En cuarto lugar, los personajes no
son personas normales y corrientes. Todos guardan secretos e historias oscuras
en su pasado. En algunos casos, ni siquiera ellos mismos conocen sus propios
secretos, su propio pasado. Y, por si fuera poco, no son personajes
transparentes, buenos o malos en el sentido más maniqueo de la oposición. Todos
atesoran bondades dentro de su corazón pero se dejan llevar por la ruindad, por
la avaricia, por la desesperanza, por la locura, por la desesperación, por la
cobardía, por el brillo del dinero… alguna vez. No es fácil ponerse de parte
de Andreas, el cazador de piedras que guarda sus escrúpulos éticos o morales
con demasiada frecuencia; ni de Neron, el joyero que ni siquiera los tiene; ni
del capitán Arnaldo Santos, cuya misión es justo la contraria a lo que debería
ser; ni de Stéphanos, ese lobo solitario perseguido por sus propios recuerdos y
obsesionado con Moby Dick; ni de Elka y algunas de sus decisiones e impulsos.
No es fácil, no. Quizá porque no son personajes literarios perfectos. Quizá
porque, en sus contradicciones, sus mezquindades y sus decisiones erróneas, son
demasiado humanos.
    En quinto lugar, por el propio
argumento, que va entretejiendo las historias de varios personajes sin que el
lector sepa muy bien qué relación hay entre unos y otros o por qué el autor nos
cuenta precisamente sus vidas y no otras. Unas historias que van combinando la
novela de aventuras con la intimista, la de escenarios exóticos con la
marítima, la de intriga con la de personajes. Unas historias con un poso de
amargura que dejan en la boca el sabor áspero de los sueños que no se cumplen,
de la vida que se lleva por delante a las personas, de la falta de confianza
diaria y las grandes traiciones (incluso a uno mismo) que sólo pueden tener
como resultado la muerte.
     Pero a mí me ha encantado. A pesar
de todo, me ha gustado mucho. Me han atrapado los personajes, algunas historias
y, sobre todo, la forma de contar de David Tejera. Un estilo sencillo pero que
esconde, en ocasiones, pequeñas piedras preciosas que encontrar; pequeñas
piedras preciosas que me han hecho sentir como Andreas cada vez que encontraba
la luz de cada viaje: asociaciones inesperadas de verbos y sujetos (“antes de
que la claridad le descerrajase los ojos”), metáforas perturbadoras (“la suelas
de las botas de Andreas acumulaban una extraña película de barro negruzco
parecido al que cubre a uno el corazón cuando se traiciona a sí mismo”),
reflexiones a las que volver (“me da miedo que quieran algo que en realidad no
necesitan y que con absoluta seguridad nunca alcanzarán. Eso se llama
infelicidad, querido viajero”)… 
    Seis peces azules es un libro que
se va construyendo a medida que se lee, que te atrapa con unos personajes en
ocasiones difíciles de entender y que te escupe en la cara la verdad de la
vida, la verdad de algunas vidas. Descubrirlo ha sido un hallazgo y David
Tejera se ha convertido, para mí, en la luz de este viaje.
Lidia Casado
Ejemplar proporcionado por Algaida

14 Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: