Entrevista a Carlos del Río, autor de El príncipe Eosh


Hoy entrevisto a Carlos del Río, escritor y profesor de escritura, que hace muy poquito ha publicado su nueva novela: El príncipe Eosh.

Si quieres saber más sobre quién es Carlos del Río y sobre su novela: El príncipe Eosh, esta es su entrevista:

 

¿Quién es Carlos del Río?

Carlos del Río, El príncipe Eosh

Un tipo al que le encanta leer y escribir, y enseña a otros a escribir novelas en clases de escritura creativa en Santander y en libros para escritores.

 

¿Si no pudieras dedicarte a escribir a qué te dedicarías?

Me gusta mucho motivar a la gente, para que se arriesgue a luchar por sus sueños, así que supongo que coach. Y con lo que me encanta la psicología, que es alucinante para curar las heridas del pasado, supongo que terapeuta.

Lo de ser profesor de escritura creativa me va como un guante, que es mi otro trabajo, además del de escritor.

 

¿Cómo te organizas para escribir tus novelas? ¿Eres un autor de brújula o de mapa?

Bastante más de brújula, pero no puro. Le doy vueltas a los personajes, a sus motivaciones, los posibles temas, qué significan, para mí, las acciones que visualizo, y pienso hacia donde irá la historia.

Antes de escribir, tengo más o menos claros los personajes principales, la época y lugar donde se desarrolla, el comienzo y el conflicto que hará arrancar la historia. E intuyo cómo terminará.

Conozco alguna escena que ocurrirá a mitad, no muchas, y lo que hago es sacar las primeras cinco escenas en una escaleta, sabiendo que la historia se tiene que dirigir a unos de esos puntos intermedios.

 

Entonces me pongo a escribir, metiéndome en la escena que me toca, sin pensar qué pasará en la página 100 o 200. De este modo, mi subconsciente planta pistas que me ayudan a desarrollar la trama más adelante, y me da ideas que a mí de forma consciente no se me ocurrirían ni en un millón de años.

Cuando me voy acercando a la escena 5, saco otras cinco escenas en la escaleta. Así hasta llegar al final, sabiendo que tengo que acabar con un clímax muy emocionante que cierre las tramas y responda a los temas.

Cuando acabo, tengo una caótica primera versión.

 

¿Qué estás leyendo ahora?

El sendero de la palabra, una novela de Ana García Herráez; y de no ficción, A Gift to Myself, una guía del psicólogo Charles L. Whitfield para curar al niño interior.

Y después, tengo 27 a medias de motivación, psicología, espiritualidad, antropología, escritura… Soy un caos.

 

Recomiéndanos un libro…

El árbol de las brujas, de Ray Bradbury, la última obra maestra que he leído. Una genialidad sobre la relación entre los vivos y los muertos a lo largo de la historia.

Vale, como ese es difícil de encontrar de forma legal en español (en inglés se llama The Halloween Tree), os recomiendo otra obra maestra de Bradbury: Fahrenheit 451. Una de mis novelas favoritas.

 

¿Qué libro has releído más veces?

Dos manuales de instrucciones de vida: El principito, de Saint-Exupéry, y ¡Qué lejos llegarás!, del Dr. Seuss.

La insoportable levedad del ser, de Kundera, también me la he leído varias veces. Maravillosa; no deja de deslumbrarme.

No hago más que hacer trampas y hablar de varios libros cada vez que me preguntas por uno. Es que me encanta leer.

 

¿Qué te hace abandonar una novela?

Que me dé exactamente igual qué les pueda pasar a los personajes. No me importa que la lectura me exija más o menos esfuerzo, pero si ocurre eso, lo dejo.

 

¿Cuáles son tus autores favoritos?

Stephen King, Ray Bradbury y Dean Koontz. Con King me enamoré, de verdad, de la lectura cuando tenía trece años, y ahí sigo con él, soy Lector Constante.

Bradbury me toca muy profundamente; no solo con lo muy juguetón y deslumbrante que era con el estilo, sino con los temas que trataba y cómo los trataba.

Y Koontz es un descubrimiento tardío: me encanta el trasfondo tierno y optimista que tienen sus novelas, en un contexto especialmente malo para los personajes. Es genial, y sumamente retorcido, haciéndoles sufrir a los personajes. ¡Qué thrillers!

Tanto King como Koontz son muy irregulares, pero como escriben tantísimo, tienen un puñado de grandes novelas.

 

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Pues no. Tengo que hacerme con una.

 

Hablemos ahora de tu novela, El príncipe Eosh:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

En 2009, al poco de ponerme a escribir ficción, estaba haciendo un curso por internet para tener una carrera literaria, How To Think Sideways, de la escritora Holly Lisle. A través de una serie de ejercicios que me ayudaron a conocerme y a construir historias, se me ocurrió la idea para esta novela.

Por aquel entonces, iba a ser la historia de un príncipe que se enfrentaba a su padre por amor a una plebeya de un pueblo que iban a conquistar. Tenía en mente que fuera una tragedia, todo muy solemne y serio, iba a morir hasta el apuntador, más tremebunda que Edipo rey… algo queda, pero mira lo que acabó siendo. No sabía que el humor me iba a salir solo.

Esa idea me dejó noqueado. Despreciaba la fantasía, yo quería escribir ficción literaria para deslumbrar al mundo con mi inteligencia; mi modelo era Javier Marías, demonios, me esperaba el Nobel.

Ironías del destino, no solo acabé escribiendo fantasía, sino que además era juvenil. Adiós Nobel (y hola felicidad).

 

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Seguí las pautas de ese curso, aunque entre medias escribí otra novela (que también resultó ser juvenil). Básicamente, pensé en los personajes principales y sus motivaciones, el mundo donde vivían y el conflicto principal.

Y me puse a escribir, para descubrir la historia con todos sus matices. Comencé escribiendo 600 palabras al día, y acabé con 900 diarias. A los tres meses y medio tenía una primera versión de 68.000 palabras… y un agotamiento de caballo.

 

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Emocionalmente, es muy personal, aunque no tiene nada de autobiográfica.

Mis dos grandes influencias, cuando comencé a escribirla, fueron Edipo rey (ya te dije que quería una tragediona) y la vida del príncipe Siddharta antes de volverse Buda.

De la tragedia de Sófocles me gustaba la idea del oráculo, que un mensaje divino condicionara irremediablemente la vida de los mortales. Por eso la novela comienza con la reina Levir, madre de Eosh, muy nerviosa porque el oráculo del nacimiento de su hijo ha sido nefasto, y para salvarlo, va a mentir a todo el mundo. Y por eso, la parte central se sustenta en saber cuál fue exactamente el oráculo de cuando nació Eosh.

Y de Siddharta, me gustaba la idea de un príncipe muy protegido que no sabía cómo era el mundo real, en especial el sufrimiento humano, hasta que un día abandonó el palacio. De eso hay pizcas en la novela. Entonces yo no sabía nada de budismo, y ese dato se me había quedado en el fondo la mente por la película de Bertolucci, con Keanu Reeves, que había visto quince años atrás.

A pesar de esas influencias, El príncipe Eosh está llena de humor y es muy dinámica. No tiene nada que ver en tono con esas historias. Es una novela de aventuras, para pasárselo bien.

 

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de El príncipe Eosh?

Construir la trama, escribir las escenas de acción, dar con el tono apropiado y jugar con el estilo.

El maldito oráculo me llevó por la calle de la amargura. No solo Eosh quería saber qué había dicho, yo también, y no había manera de encontrar una respuesta satisfactoria; además, los personajes no hacían más que cambiar de bando: ahora eran buenos, ahora eran malos. Construir la trama fue lo más difícil con diferencia.

Escribir batallas y peleas medievales también fue complejo. Lo único que se me ocurría era dar mandobles y pinchar al enemigo, pero eso no metía al lector en el fragor de una batalla. Me tuve que documentar sobre estrategia militar y armas medievales, y aprendí a describir luchas con espadas, y otras armas, analizando las escenas de acción, palabra a palabra, de 1356, de Bernard Cornwell, y The Scarlet Gospels, de Clive Barker.

Luego tenía problemas de tono. La novela tiene mucho humor, y comienza muy ligerita, con un príncipe travieso escapándose para ver el mar. Pero más adelante hay momentos tensos, y alguna muerte muy angustiosa… más alguna chorrada con la que me partía de risa.

Me temía que ese no era el mejor tono para una novela juvenil.

El tono salió a base de escribir más y más versiones, y al final me guié por mi instinto: me parecía que estaban bien los cambios de tono, por bruscos que fueran en algunas ocasiones. Ninguno de mis lectores de prueba se quejó, y logré vender la novela a Red Apple, una editorial tradicional, que no me pidió ningún cambio. Mi intuición no falló.

Y en cuanto al estilo, yo venía de tener un estilo muy parco, muy funcional, que no tiene por qué estar mal, pero aquí me gustaba la idea de jugar con él de vez en cuando, sobre todo para destacar algún momento onírico, paranormal o de tensión, y de forma sutil jugar con las emociones de lector. Claro, sin caer en la prosa púrpura, que esa da dentera.

 

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

El acto físico de escribirla fue más de año y medio durante un periodo de tres años y medio. Tras esa primera versión que saqué a toda pastilla, en verano de 2013, me metí a montar un largometraje (yo era montador cinematográfico) y a crear el curso presencial de escritura creativa de Santander. Mi cabeza no daba para más, aunque sí que le daba vueltas y más vueltas a la trama, que no acababa de funcionar.

En julio de 2015 me puse con la revisión, y trabajé en ella todos los días, de lunes a viernes. Escribí varias versiones (acababa una y empezaba otra) hasta que tuve la versión definitiva en noviembre de 2016. Acabó teniendo 110.000 palabras.

 

 

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Es una fantasía juvenil que tiene dos niveles de lectura, pero no hace falta entender los dos para disfrutarla, ni ser adolescente.

En la más externa, tenemos una novela de aventuras dinámica y entretenida, con mucho humor, en un entorno medieval; aquí Eosh, un príncipe de quince años, se enamorará perdidamente de Yisher, una chica de su edad muy resoluta, y juntos tendrán que averiguar qué dijo el oráculo de cuando nació, qué pasó con su madre, la reina Levir, descubrir a un traidor en la corte y evitar una guerra injusta.

Si que te quedas en este nivel, te lo pasas muy bien.

Y por debajo de esa historia existe un nivel inferior, donde se esconden los temas, lo que realmente quiero decir con esa novela, y aquí hablo de manipulación y libertad. El príncipe Eosh es una novela sobre libertad e intransigencia.

 

 

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Sí, estoy con mi proyecto más ambicioso, que lanzaré en octubre: la versión online de mi curso largo de escritura creativa. Durará un año, y a través de vídeos en streaming, los alumnos serán capaces de conocerse a sí mismos, reconocer en qué géneros son buenos escribiendo, escribir historias con calidad profesional y ver cómo funciona el mundo editorial. Al final del curso estarán preparados para escribir novelas.

Te dejo más información: https://www.elrincondecarlosdelrio.com/curso-online-de-escritura-creativa-2/

Comienzo en octubre, pero la gente se podrá apuntar en cualquier momento del año.

 

¿Cuáles son tus proyectos literarios para los próximos doce meses?

Tengo tres. El primero es revisar mi primera novela, a ver si la puedo mejorar y publicar. Es una fantasía urbana juvenil, que tiene varios puntos en común con El príncipe Eosh. La escribí entre 2010 y 2012, y no logré venderla a ninguna editorial. Tenía un elemento de trama que nunca me acabó de gustar. Ahora, supongo, pueda mejorarla sin problemas.

Mi segundo proyecto es mi tercera novela. Será una fantasía juvenil que mezcla un poquito de novela histórica. Se desarrolla al sur de Cantabria, a finales del XIX. Llevo años dándole vueltas, tengo la historia en la cabeza, y estoy deseando ponerme a teclear.

Y mi tercer proyecto depende de cómo le vaya a El príncipe Eosh. Si es un éxito, ya tengo la idea para la segunda parte, en la que, por supuesto, estará Yisher; si la novela fracasa, no tiene sentido que la escriba.

 

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que no tengan prisa, que se formen, escribir novelas es un arte y no sale solo; hay que practicar muchísimo. Que sean constantes y perseveren muchísimo ante los rechazos y fracasos. Lo fundamental: que se lo tomen a largo plazo y que no piensen en dinero, sino en satisfacción personal. El dinero vendrá más adelante.

 

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Lectores, ¡obligadme a escribir El príncipe Eosh 2 haciendo que esta primera parte sea un éxito!

 

Muchas gracias, Carlos, y mucha suerte con El príncipe Eosh y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

 

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