El libro de la hija Inma López Silva
Novela contemporánea

Entrevista a Inma López Silva, autora de El libro de la hija y sorteo

Hoy entrevisto a Inma López Silva, autora de novela contemporánea, que acaba de publicar su nueva novela: El libro de la hija.

Si quieres saber más sobre Inma López Silva y sobreEl libro de la hija no te pierdas esta entrevista:

 

Hola, Inma. Por si alguien no te conoce aún, podrías decirnos ¿Quién es Inma López Silva?

El libro de la hija Inma López Silva

Soy una escritora gallega que ha empezado muy joven y, por ello, arrastra ya una trayectoria de más de veinte años en las letras. Fuera de Galicia se me ha conocido gracias a mi anterior novela publicada en Lumen, Los días iguales de cuando fuimos malas. También soy columnista de prensa y enseño teatro. Por supuesto, como decía Whitman, y como cualquiera, encierro multitudes: soy feminista (activista), de izquierdas (mucho), galleguista (por supuesto) y pinto unas acuarelas terribles en mi tiempo libre con las que torturo a mis amigos en las fechas señaladas.

 

¿Si no pudieras dedicarte a escribir a qué te dedicarías?

A ser profesora de teatro (me he organizado siempre para hacer lo que quiero). Pero si hablas de sueños… Me habría gustado ser cantante de ópera. La música se ha librado de una buena.

 

¿Cómo te organizas para escribir tus novelas? ¿Eres una autora de brújula o de mapa?

Qué bonita metáfora. Soy autora de brújula (con los mapas me pierdo). Me gusta tener un tenue objetivo (un tema, una idea, una intención) del que me empapo incluso antes de encontrar el argumento. La historia, por eso, llega siempre vinculada a algo que la centra y la obliga a no disparatarse, pero desde la libertad de dejarse ir en esos márgenes amplios. Por eso me agobiaría mucho escribir con un plano predefinido o una estructura que simplemente se iría rellenando… Por ejemplo, antes incluso de iniciar esta última novela, El libro de la hija, yo sabía que quería hablar sobre la ética de la verdad frente a la mentira, pero no tenía ni idea de cuál sería el argumento. Me dejé llevar por la idea, leí cosas, me puse a pensar todo el tiempo sobre las implicaciones de la verdad y la mentira… Y un buen día el argumento llegó en forma de anécdota real: ese hombre condenado por haber violado a su hija que decía que era inocente y me pedía que le ayudara a hacer pública su historia. Esa conversación me colocó a mí en un lugar determinado, en una decisión importante sobre qué creer y qué no creer, así como las implicaciones éticas de esa decisión. Ahí estaba mi historia.

 

¿Qué estás leyendo ahora?

Rewind, de Juan Tallón. Inimitable. Siempre me ha fascinado su estilo y su capacidad para penetrar en los personajes.

 

Recomiéndanos un libro…

Tantos años de silencio, de Francisco Castro. Es una historia hermosa ambientada en los primeros días de la Guerra Civil y que habla de la capacidad de la libertad para trascender la imposición del silencio.

 

¿Qué libro has releído más veces?

Hamlet, de Shakespeare. Siempre es una lección de inteligencia.

 

¿Qué te hace abandonar una novela?

Muchas cosas. Si no me engancha (y no entiendo que el “enganche” tenga que ser siempre una intriga trepidante o una prosa ágil, ojo), la dejo. También abandono novelas por su excesiva ingenuidad o por su excesivo sentimentalismo. Aunque, evidentemente, procuro elegirlas de modo que pueda evitar el abandono.

 

¿Cuáles son tus autores favoritos?

¡Hay tanta gente! Me gusta mucho la narrativa norteamericana contemporánea: Munro, Husvedt, Franzen, Auster, DeLillo.. Pero soy ecléctica, no creas. Este verano, por ejemplo, me ha dado por leerme casi todo Houellebeq.

 

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Pinto acuarelas, pero lo hago fatal. Aun así, es algo en lo que encuentro posibilidades de relajarme: la atención concentrada en pintar, en mezclar colores, en copiar la imagen… Luego se las regalo a mis amigos, y es muy divertido ver sus esfuerzos por ser amables con mi nulo talento pictórico…

 

Hablemos ahora de tu novela, El libro de la hija:

El libro de la hija Inma López Silva

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

Como te decía, surge de un concepto inicial, mi interés en hablar sobre la ética de la verdad frente a la mentira, y de su cruce con el arranque real de la historia: ese encuentro con el violador que en la novela atribuyo a Helena, la protagonista. A partir de ahí, fueron surgiendo los temas derivados del primero: la relación entre el totalitarismo y la aceptación colectiva de la mentira, las relaciones familiares a partir de un determinado concepto de amor muy anticonvencional, la idea de la relación entre libertad e incomodidad…

 

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Desde el primer momento, tuve claro que la historia giraría en torno a una investigación periodística, lo que me permitía definir el personaje de Helena en el lugar (el periodismo de éxito) que también quería tratar. Por otra parte, el relato de las historias de dos familias también me resultaba útil para poder plantear a los personajes del modo que yo quería, siempre contrapuntísticos y, sobre todo, imposibilitadores de una empatía “sentimental”. Todos debían ser incómodos y difíciles porque deseaba confrontar a la persona que lee con el lado oscuro del ser humano. Todo el mundo lo tiene, así que la literatura debería servirnos para conocerlo.

 

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Sí, como te decía, tiene ese arranque real que se cuenta casi tal cual en el primer libro de la novela. Mi conversación (real) con el preso que me pide hablar conmigo, está escrita prácticamente tal como fue en la novela. Pero ese es el único detalle. El personaje de Fernando no es, por supuesto, el personaje real, ni mucho menos todas las historias que se cuentan en la novela a partir del hecho real de la violación de la hija.

 

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de El libro de la hija?

Sin duda, el tema. Hablar de los abusos en el ámbito familiar es duro, aunque necesario, pero hacerlo desde la perspectiva que yo buscaba, todavía lo dificulta más: es difícil manejarse en cierto escepticismo, en jugar al juego de las no-verdades en algo que implica a nuestras convicciones éticas profundas y, también, en cierta manera, nuestra visceralidad como reacción.

 

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Unos tres años, aproximadamente.

 

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Creo que hay tres temas que la novela trata a los que era necesario acercarse. En primer lugar, como decía antes, los abusos en el ámbito familiar. Es uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad, incluso para el feminismo. Si hay estadísticas que dicen que uno de cada diez niños ha sido o será abusado durante su infancia, eso significa no solo que, en cada aula con nuestras hijas e hijos, hay al menos dos, sino que tenemos muy cerca a personas capaces de abusar en su entorno más próximo. Debemos empezar a pensar respuestas hacia eso, y a entender nuestras propias reacciones. En segundo lugar, a través del personaje de Helena, no solo he querido hacer un homenaje a un determinado tipo de periodismo en el que creo, sino que también quería dar categoría literaria a esas mujeres que, ya en la llamada “madurez”, pasan por un limbo de incomprensión social: han dejado atrás los cuidados que las han absorbido sin que ellas lo pidieran, se han liberado de múltiples convenciones y estupideces en lo relativo a la vida personal y laboral, y sin embargo, con el cuerpo y la amenaza de la vejez pesándoles como una losa, ven que la sociedad comienza a excluirlas debido a la glorificación de la juventud, que funciona tanto para las relaciones personales como para el trabajo. Helena es una de tantas, y su reacción es un grito. Y en tercer lugar, la novela tiene una dimensión política que creo que a mucha gente puede interesarle, pues trata de explicar nuestra propia hipocresía y ceguera ante el ascenso del totalitarismo a través de un partido de extrema derecha que recordará a cierto correlato real, pero que estaba escrito mucho tiempo antes (lo cual es preocupante). A través de esa línea argumental, quería desarrollar la idea de que en el espacio íntimo y familiar es donde empezamos a tolerar a los intolerantes; ahí es donde se hacen fuertes y donde ejercen sus formas violentas de poder que luego tienen consecuencias que afectan a todo el mundo. Cuando la culpa no es de nadie, es que la culpa es de todos, y en esa idea de responsabilidad ética es donde quiere situarse El libro de la hija.

 

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Tengo varios proyectos entre manos, aunque muy poco públicos. Uno es un libro de no ficción que saldrá en Galicia. También estoy con una novela. El tema es la pérdida. Y prefiero no contar más para no gafármela a mí misma.

 

¿Cuáles son tus proyectos literarios para los próximos doce meses?

¡¡Esperemos que El libro de la hija nos dé cosas que hacer en ese tiempo!!

 

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

No soy yo muy de consejos. Últimamente siempre que me hacen esta pregunta, digo que perseveren. Esta profesión puede ser muy frustrante, pero resistir es una clave. Todo llega y todo pasa. Y los vamos a necesitar.

 

 

Muchas gracias, Inma, y mucha suerte con El libro de la hija y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

Hace un tiempo entreviste a Inma López Silva en el blog

Reseña de la novela de Inma López Silva: Los días iguales de cuando fuimos malas

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