Entrevista a Marta Orriols, autora de Aprender a hablar con las plantas

¡Hola!

Hoy comparto contigo la entrevista que he hecho a Marta Orriols, quien ha publicado hace unas semanas Aprender a hablar con las plantas.

Aprender a hablar con las plantas

Esta es la sinopsis de Aprender a hablar con las plantas:

La primera y esperada novela de una gran autora: el retrato de la encrucijada vital de una mujer.

«El odio y el amor a veces se acoplan en una sola bola, como gotas de mercurio, y de la amalgama surge un sentimiento pesante y tóxico y extrañamente añorado. Eso es lo que irrita. La añoranza, a pesar de todo.»

Paula Cid es una neonatóloga de cuarenta y dos años con una vida ordenada. Apasionada por su trabajo e inmersa en la rutina de una relación sentimental que se resquebraja, pierde a su pareja en un accidente de tráfico pocas horas después de que él la invite a almorzar para comunicarle que, tras quince años de matrimonio, hay otra mujer en su vida y ha decidido marcharse de casa. Junto al desgarro de una muerte a destiempo, Paula deberá hacer frente a la desdicha de sentirse abandonada y sobrellevar no solo el duelo, sino también el rencor. Una figura femenina que aparece en el hospital la tarde del fallecimiento de Mauro es la única que puede dar fe de que este hombre tenía ya otra vida… y tarde o temprano las dos mujeres tendrán que encontrarse.

¿Quién es Marta Orriols?

Pues debería saberlo porque ya tengo una edad, pero me temo que

no sé ni cómo empezar a definirme.

Tengo claro que soy madre de dos niños, que no sé cocinar y que ando un poco perdida.

Marta Orriols

¿Si no pudieras dedicarte a escribir a qué te dedicarías?

He trabajado en muchas cosas y pocas me han llenado tanto como cuando trajinaba con álbumes ilustrados en una agencia literaria hace muchos años. Dedicarme a ello de nuevo me encantaría, pero puestos a soñar, también me dedicaría a la escritura de guiones, y volvería a nacer para ser directora de cine, corresponsal, fotógrafa o intérprete en la ONU.

 

¿Qué estás leyendo ahora?

Intento combinar siempre un libro de ficción con algún ensayo. Ahora mismo estoy con Mudar de piel de Marcos Giralt y Escriure. Memòries d’un ofici de Stephen King traducido por Martí Sales.

 

Recomiéndanos un libro…

Uno solo es muy difícil, pero vamos allá. De los últimos meses, del que me acuerdo muy a menudo por lo mucho que me conmovió es Ordesa de Manuel Vilas. Está impregnado de humanidad, de todas esas miserias y maravillas que nos aguardan en la vida. Y la escritura de Vilas es hermosa, uno tiene la sensación de estar leyendo algo que va a marcar un antes y un después.

¿Qué libro has releído más veces?

Donde viven los monstruos de Maurice Sendak. Me fascina.

 

¿Qué te hace abandonar una novela?

Abandono los libros sean del género que sean si no me provocan nada.

Me enfado mucho cuando empiezo a leer y voy pasando páginas y páginas y no siento esa corriente eléctrica maravillosa que provocan las lecturas interesantes por motivos varios.

 

¿Cuáles son tus autores favoritos?

Mercè Rodoreda, James Salter, Juan Marsé, Alice Munro, Carver …estos están siempre allí, pero de repente descubro a otros que ya quiero que se queden para siempre, como Marta Sanz, Jenny Offhill, Sergio del Molino, Vivian Gornick o la inconmensurable Lucia Berlin. Pero estoy siendo injusta porque me dejo a más de la mitad por el camino.

 

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Pues esta pregunta me ha inquietado desde que era una niña porque todo el mundo respondía y sigue respondiendo mil cosas interesantes y yo, una de dos, o soy una persona altamente aburrida o lo tengo que descubrir todo aún, ya que aficiones, lo que son puramente aficiones, tengo las tres más trilladas de todos los ránquines de aficiones: libros, cine y música. Podríamos añadir viajar, aunque una afición se practica a menudo y yo no viajo tanto como me gustaría.

 

Hablemos ahora de tu novela, Aprender a hablar con las plantas:

Aprender a hablar con las plantas

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

De un regalo que me hizo Silvia Querini, quien fue hasta hace poco, la directora editorial de Lumen. Me regaló una novela de Colm Tóibín, Nora Webster, y me dijo que creía que yo podía escribir algo así, una historia de cómo salir adelante sin caer en los clichés nostálgicos que suelen acompañar las novelas donde hay una pérdida. Lo tomé como una invitación que coincidió con mis ganas de seguir escribiendo tras haber publicado Anatomía de las distancias cortas y ver que mis historias conectaba con los lectores.

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Me mentalicé que no podía ser tan caótica como cuando escribí el libro anterior o otros escritos sueltos, que tenía que saber hacia dónde iba, hacerme un esquema, una escaleta con las escenas y todas esas cosas. Invertí unas horas en hacer aquella escaleta, y un día, cuando ya tenía la novela avanzada, apareció la escaleta debajo de un montón de libros. Comprobé que a penas coincidían un par de escenas. Así que reconozco que no soy nada arquitecta a la hora de escribir. Partí de un sentimiento y de un esbozo de la protagonista y hubo un día que Paula se me desveló: entendí qué le dolía y cómo le dolía y a partir de aquí armé todo el resto: creé los personajes secundarios pensando cómo podían sacar lo mejor y lo peor de ella, trabajé mucho su voz introspectiva y fui escribiendo al ritmo de Paula. Me enamoré mucho de ella y me dejé arrastrar.

 

 

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

 

No hay una historia real detrás. Hay un sentimiento real y conocido.

No es una historia autobiográfica, o esa no es para nada la intención. Pero es cierto que cuando empecé a escribir la novela, hacía un año que en casa habíamos sufrido una pérdida terrible y aquel dolor lo impregnaba todo. Imagino que, sin saberlo entonces, no podía escribir sobre otra cosa que no fuese sobre alguien que intenta seguir adelante.

 

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Aprender a hablar con las plantas?

Convencerme de que una novela con un eje vertebrador tan duro podía llegar a los lectores, y controlar la voz de Paula para que la mía no se entrometiera por allí. Quedar al margen, ser únicamente escritora y no narradora. La narradora es Paula.

 

 

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

No sé cómo se mide el tiempo cuando uno escribe. Sobre el calendario han sido dos años, mentalmente ha sido mucho más. La tenía desdibujada en la cabeza antes de ponerme a escribir y aún sigo dentro de ella. He escrito mentalmente conduciendo, en la cola del supermercado o cenando con amigos. Mientras estás escribiendo una novela todo lo que ocurre a tu alrededor parece empujarte hacia ella. Para mí la novela era lo real y la ficción era la vida que pasaba fuera del texto.

 

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Aunque la palabra duelo suena mucho en las reseñas que van saliendo, a mí me gusta pensarla como una novela de vida, de la vida que empieza después de una pérdida, de la vida de quien permanece.

Es una novela de segundas oportunidades narrada por una voz que, a pesar de las circunstancias, se atreve a dialogar con ella misma sin prejuicios y a reconocer que, a veces es en la caída donde uno encuentra las claves de la supervivencia.

 

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Tengo una idea en la cabeza, pero es sólo eso: una idea. Sigo pegadísima al personaje de Paula y estoy en plena promoción de Aprender a hablar con las plantas, me paso el día hablando de ella. Cuando baje un poco el ritmo voy a amasar esa idea hasta darle forma y a partir de allí empezaré a escribir. Prefiero no contar nada aún porque es absolutamente embrionario.

 

¿Cuáles son tus proyectos literarios para los próximos doce meses?

Desarrollar la idea de la que te hablaba, seguir leyendo todo lo que pueda, y a partir de enero impartir un curso de escritura de cuentos.

 

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que el primer impulso no sea nunca el deseo de publicar. Que el deseo sea siempre el de escribir. Que esperen a tener algo valioso que contar y que no dejen de leer nunca.

 

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Estoy enormemente agradecida por la acogida que está teniendo la novela y no hay nada más gratificante que esta sensación de conexión de los lectores con algo que durante tanto tiempo había estado haciendo en la más absoluta intimidad.

 

Muchas gracias, Marta, y mucha suerte con Aprender a hablar con las plantas y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

Aquí puedes empezar a leer Aprender a hablar con las plantas

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: