Novela contemporánea

Entrevista a Mayte Esteban, autora de La colina del almendro

Esta semana tan navideña, entrevisto a Mayte Esteban, quien ha publicado hace muy poquito La colina del almendro.

La colina del almendro es una bellísima novela publicada por Harlequin Ibérica con un gran éxito entre los lectores.

Si quieres saber más sobre Mayte Esteban y su última novela: La colina del almendro, no te pierdas su entrevista.

 

¿Quién es Mayte Esteban?

Soy alguien que en este 2019 ha cumplido ya diez años como escritora, un sueño que tuve de pequeña y que, con constancia y aprendizaje he logrado llevar a cabo. Diez años después de empezar a autoeditar mis primeros libros he conseguido publicar con editorial de manera habitual.

 

¿Si no pudieras dedicarte a escribir a qué te dedicarías?

 

A cualquier cosa creativa, estoy segura. Me gusta inventar.

 

¿Cómo te organizas para escribir tus novelas? ¿Eres una autora de brújula o de mapa?

 

Combino ambas: un mapa para saber por dónde tiene que circular la historia para llegar donde quiero, y una brújula que me permite improvisar escenas, salirme un poco del carril y ser creativa.

 

¿Qué estás leyendo ahora?

 

Pacto de lealtad, de Gonzálo Giner. Lo empecé ayer mismo, así que poco puedo decir.

 

Recomiéndanos un libro…

 

¿Uno? No sabría por dónde empezar. Voy a recomendar uno que me recomendó alguien a mí este invierno, poco antes de morir, Aprender a hablar con las plantas, de Marta Orriols. Me pareció que tenía una prosa cautivadora pero, sobre todo, lo guardo en mi mente con cariño por cómo fue mi proceso para llegar hasta él.

 

¿Qué libro has releído más veces?

 

Estoy segura que es Los pilares de la Tierra de Ken Follet, porque me gustó, pero sobre todo porque como escritora descubro muchas cosas en él para narrar con ritmo. Es como un manual práctico de escritura para mí.

 

¿Qué te hace abandonar una novela?

 

En primer lugar, que esté mal escrita, y no me refiero solo a que tenga faltas de ortografía o erratas. Sobre todo, que no sepa plantear las frases con corrección, que se invente palabras porque sí o que se mezclen ideas.

 

En segundo lugar, que no me interese la historia. No estoy hablando de empatía con los personajes, alegar eso me parece bastante infantil. Hay personajes que no me gustan, que no me siento próxima a ellos, pero sí reconozco su magnífica construcción y sigo. Pero si la historia no me gusta, lo dejo.

 

Y otra cosa que me hace abandonar es que me quieran hacer sentir algo físico en lugar de intelectual. Esto es literatura, no un parque de atracciones. En romántica pasa mucho y cuando la novela solo pone el acento en eso, la dejo.

 

 

¿Cuáles son tus autores favoritos?

 

No tengo a nadie en especial. Tengo compañeros escritores de los que leo absolutamente todo, pero eso no significa que sean “favoritos” en el sentido que le damos al término.

 

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

 

Leer forma parte de lo literario, ¿verdad? No me queda mucho tiempo para dedicarlo a otras cosas, aparte de escribir y trabajar. Me gusta todo lo que tiene que ver con crear y en su momento me entretuve mucho con manualidades, pero ahora es casi puntual, supongo que son etapas de la vida.

 

Hablemos ahora de tu novela, La colina del almendro:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

 

Comencé a escribirla en 2014, justo después de enviar La chica de las fotos al Premio HQÑ, donde quedé finalista. Quería escribir una novela con contexto histórico y al darme cuenta de que estábamos en el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial pensé que era un buen tema que podía tratar en una novela. En realidad, 1914 es el año del verdadero inicio del siglo XX, el año en el que todos los cambios que ha traído la Segunda Revolución Industrial empiezan a tener peso en la sociedad. La guerra, los nacionalismos, cambian todo y quise ver cómo eso podía afectar a cualquiera. En consecuencia, mi novela no es una novela de guerra, sino más bien de retaguardia, de personas. De consecuencias. Y tiene un cierto toque feminista.

 

¿Cómo te organizaste para escribirla?

 

Planteé un esquema en tres partes, divididas en capítulos, cada uno de ellos introducido por una carta que nunca recibe respuesta. Esas cartas, en primera persona, nos permiten conocer de cerca la personalidad de los personajes que las escriben, mientras que los hechos los cuenta un narrador omnisciente.

 

En la primera parte, anterior a la guerra, se plantea un tema de romántica: un matrimonio de conveniencia, pero existe en ese periodo un movimiento social muy fuerte, el sufragismo, que influirá en la protagonista de manera decisiva. Después, la guerra, que abarca las otras dos partes, mostrará lo mejor y lo peor del ser humano.

 

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

 

En la novela hay hechos reales que se mezclan con la trama que yo he inventado. Están integrados de manera que algunos parecen salidos de mi imaginación, pero no es así. La historia de Mary, la protagonista, es pura ficción, pero sus motivaciones se sustentan en hechos reales y aparecen personas que existieron, como Emmeline Pankhurst, la líder del movimiento sufragista, y otros más que aparecerán a lo largo de la narración.

 

 

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de La colina del almendro?

 

Lograr el tono en el que quería que estuviera contada la historia. Piensa que no es contemporánea y que la manera de hablar y de relacionarse entre los personajes es muy diferente a la actual. En el tratamiento que se dan los personajes hay mucho trabajo. El servicio de un conde emplea un lenguaje para dirigirse a él, por ejemplo, que no es el mismo que él emplea con el servicio. En ese sentido tuve que tener mucho cuidado para no mezclarlo y, sobre todo, que suene natural.

 

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

 

Casi cuatro años, aunque es verdad que no solo estuve trabajando en ella durante este tiempo, sino que dediqué tiempo a otros proyectos que he publicado en medio. Era una novela compleja y tenía que tomármelo con calma. La verdad es que estoy muy orgullosa de lo que ha salido.

 

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

 

Se trata de una novela que recrea un momento histórico que he documentado lo mejor que he podido, sin abrumar al lector con datos (la mayoría de la información que conseguí al final no la usé). Utilizo una historia de amor, pero hago en realidad el retrato de una sociedad que cambia, y que ese cambio lo hace casi de una manera brusca porque la guerra supone un empujón formidable.

 

Hay una reflexión sobre temas que estaban encima de la mesa hace un siglo y que el lector de hoy siente muchas veces como actuales porque aún no los hemos superado. Repetimos la historia en bucle. Algunas cosas de las que cuento, que escribí hace tres años, leídas desde una perspectiva de hoy mismo siguen siendo válidas y eso, en realidad, es aterrador porque no habla bien del ser humano.

 

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Siempre estoy trabajando, aunque ahora mismo no es un proyecto concreto. Redacto lo que yo llamo “novela de entrenamiento”, que me sirve para no perder el pulso, pero en realidad no sé qué haré con ella. Tengo que sentarme a terminar una novela a la que le falta modificar una parte que no me convence antes de publicarla y tengo otra a la que quiero dar un buen repaso. De esas dos últimas saldrá lo próximo, creo, una trama contemporánea, aunque en mi mente hay otra histórica dando vueltas. Quiero tenerla mucho más clara y cerrar proyectos antes de ponerme con ella.

 

Poco a poco, yo no tengo ninguna prisa en esto.

 

¿Cuáles son tus proyectos literarios para los próximos doce meses?

En estos meses siguientes, prácticamente lo que te he contado y asistir a unos cuantos eventos para presentar La colina del almendro. La saturación de novelas que se publican hace muy complicado que el lector te elija porque sí, para eso tienes que tener legión de fans y ese no es mi caso, así que, con calma, se la voy a ir presentando a los lectores casi en mano.

 

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Siempre digo lo mismo, que lean mucho, que aprendan antes de lanzarse al vacío porque esto no es nada sencillo. A pesar de que lo hagan bien, es muy posible que se encuentren con que no todo son halagos y hay que ser muy fuerte mentalmente para saber distinguir el grano de la paja en las críticas. Eso solo se consigue siendo lector y ejerciendo algo que se llama autocrítica. Ayuda mucho. Y si estás seguro de que lo que has hecho está bien, te afecta un poco menos lo que puedan decir.

 

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Que le den una oportunidad a La colina del almendro. Los que ya han leído la novela me dicen que te absorbe, que enseguida te encuentras inmerso en la época que cuento y en la historia de Mary Davenport. Con ella se puede aprender, pero también es una novela de las que se disfrutan porque pasan muchísimas cosas. Eso lo aprendí de Ken Follet. En una entrevista contó que en sus novelas no pasan dos páginas sin que suceda algo y, si es así, las revisa y las suprime. Un poco es mi manera de trabajar, le doy al lector motivos para seguir leyendo. De momento, no va mal.

 

Muchas gracias, Mayte, y mucha suerte con La colina del almendro y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

Otra entrevista a Mayte Esteban en el blog.

 

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