Entrevista a Vanessa Monfort, autora de El sueño de la crisálida

Hoy entrevisto a Vanessa Monfort, quien ha publicado hace muy poquito El sueño de la crisálida con Plaza & Janés. 

En esta entrevista hablamos de sus gustos como lectora, su manera de escribir y, por supuesto, sobre El sueño de la crisálida. Te dejo con la entrevista.

 

¿Quién es Vanessa Montfort?

Vanessa Monfort, El sueño de la crisálida

Una contadora de historias que se ha entrenado para vivir en el presente sin dejar de soñar el futuro.

 

¿Si no pudieras dedicarte a escribir a qué te dedicarías?

Nunca ha estado en mi planes no dedicarme a escribir, pero supongo que a algo que tuviera que ver con la naturaleza, la fauna o a un proyecto solidario. De hecho, ya lo hago, pero en el tiempo que me deja la literatura o vinculado con ella.

 

¿Cómo te organizas para escribir tus novelas? ¿Eres una autora de brújula o de mapa?

Al principio soy más de brújula y de intuición pero luego me hago un mapa sin obsesionarme con seguir el camino que me tracé al principio. Me invento rutas alternativas para llegar al lugar del tesoro y no son necesariamente ni las más directas ni las más fáciles.

Sigo el consejo de Carmen Martín Gaite: “Es necesario errar para hallar el hallazgo”. No sé si se refería a “errar” de equivocarse o “errar” de deambular sin rumbo, pero las dos me sirven. Para escribir algo que merezca la pena es necesario que tu novela te sorprenda.

 

¿Qué estás leyendo ahora?

Una recopilación de cuentos escogidos de Shirley Jackson editado por Minúscula y La bestia debe morir de Nicholas Blake, un libro rescatado de una feria del libro solidaria de esa serie negra fabulosa que editaba El País.

 

Recomiéndanos un libro…

La última novela de Elia Barceló: El eco de la piel. Es una historia apasionante, como todo lo que escribe Elia, y reflexiona sobre temas que a mí me obsesionan, como la identidad. No es sólo una novela, es una piscina de alucinaciones en la que zambullirse sin prisa por salir de ella.

 

¿Qué libro has releído más veces?

El Frankenstein de Mary Shelley, Lolita de Nabokov, El viejo y el mar… tengo una pila de libros a los que recurro para centrarme como escritora. Mis raíces como narradora.

 

¿Qué te hace abandonar una novela?

 

Que sea una novela quien me abandone a mí. ¿Abandonar? ¡Jamás! Le guardo absoluta fidelidad a la novela en la que me embarco. Si se me atraganta, que sólo me ha pasado una vez, es porque tengo que seguir otro sendero para doblegarla. Lo único que sí he hecho ha sido reservar una novela para más adelante y que otra, más ansiosa y visceral, le quitara el puesto. Pero al final, se abrió paso.

 

¿Cuáles son tus autores favoritos?

En teatro: Harold Pinter, José Sanchis Sinisterra, Alfredo Sanzol; David Mamet,

En novela: Nabokov, Dostoievski —no sé qué me dan a mí los rusos—, Dickens, Jeanette Winterson, Cheever, García Marquez, Rosa Montero, Isabel Allende; En ensayo: Byung-Chul Han, Saramago, María Lejárraga, Robert Graves.

 

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Me apasiona perderme en la naturaleza, un buen concierto, el arte, buscar la belleza allí donde se esconda y, sobre todo, viajar, porque contiene todo lo anterior.

 

Hablemos ahora de tu novela, El sueño de la crisálida

El sueño de la crisálida de Vanessa Monfort

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

De un encuentro por azar con una mujer que me rebeló el comienzo, o más bien el final, de su historia. Supe enseguida que la historia de Greta no se había contado antes, no por lo que hubiera en ella de polémica, sino porque hablaba de esa mágica capacidad que tenemos de reconstruirnos.

 

¿Cómo te organizaste para escribirla?

La entrevisté durante un años, entre viajes y promociones, porque yo estaba viviendo por aquel entonces en Shangai, después en Nueva York, por trabajo, pero pasaba temporadas en Madrid. Cuando tuve todo el material que necesitaba, empecé a ordenarlo y a transformarlo en ficción. Al personaje de Greta le daría la mano otro personaje, un alter-ego que la entrevistaba también en la novela, que tiene mucho de mi forma de ver el mundo aunque no soy yo, o quizás una yo llevada mucho más al límite. Patricia trataría de volver al periodismo con la historia de Greta, una exreligiosa maltratada por su institución por reivindicar el papel de la mujer en la Iglesia en el plazo de un año, antes de que sea expulsada de nuestro país. Sin embargo, la relación entre ellas supone una transformación de ambas y quizás la forma en que Patricia sanará una antigua herida.

 

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de El sueño de la crisálida?

Liberarme de la responsabilidad que te impone la “realidad”. En eso, la persona que me prestó su historia muy valientemente para construir a Greta, me dio también mucha libertad y entendió desde el primer momento que esto no era un reportaje sino una novela. Lo más complicado de esta novela era no autocensurarme. Y estoy contenta de haber escrito desde la más absoluta libertad. Es una novela con alas en la que se llama a las cosas por su nombre.

 

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Dos años y medio. Un tiempo record si tenemos en cuenta que entretanto seguía de promoción con “Mujeres que compran flores”. Había estallado el fenómeno en esos meses y había que atender a las librerías y lo lectores que tanto estaban apoyando la novela, aquí y fuera de España.

 

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Creo que es una novela que habla de seres humanos que se reconstruyen, que fueron víctimas de una injusticia pero que han decidido que no van a serlo en el futuro, y es hermoso, creo, asistir a ese trayecto. Todos podemos sentirnos identificados. También porque es una novela de rebeldes con una causa. Que luchan a brazo partido por no conformarse. Eso siempre es emocionante.

 

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Estoy trabajando en un encargo teatral del Centro Dramático Nacional sobre la escritora María Lejárraga, cuyas 90 obras firmó su marido Gregorio Martínez Sierra, a quien hasta hoy se estudiaba como autor. Algunos de ellos son tan importantes como “Canción de cuna” y escribió para Falla el libreto de “El amor brujo”, entre otros clásicos. Se ha estrenado en el Teatro Valle Inclán dirigida de forma brillante por Miguel Ángel Lamata y ha sido un trabajo precioso con Cristina Gallego, Eduardo Noriega, Gerald B. Fillmore, Alfredo Noval y Jorge Usón sobre el escenario. El resultado ha sido tan satisfactorio y me ha fascinado tanto investigar al personaje y tengo tal cantidad de documentación en mi poder, que parece que no quiere abandonarme aún y hay proyectos a la vista…

 

¿Cuáles son tus proyectos literarios para los próximos doce meses?

Estoy trabajando en la adaptación de mi novela anterior: “Mujeres que compran flores” y sigo trabajando con el personaje de María Lejárraga. Y hasta ahí puedo contar…

 

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que el escritor es que el escribe, corrige y entrega. Que no procastinen el acto de escribir. Que jueguen, que se diviertan, que no lo conviertan en una tortura por autoexigirse, o por miedo, que no se autocensuren o carguen de una responsabilidad que aún nadie les ha impuesto. Que apuesten. Y que se entrenen: que lean mucho, que escriban mucho, que aprendan de otras miradas en talleres, tertulias, encuentros… y que no se desesperen por la primera tanda de “noes” ni dejen que se les deboque el ego si han dado en la diana a la primera. Todo lo que a la literatura no le das, la literatura se lo cobra. Y al revés. Ser escritor no es escribir un libro. Eso, hoy en día, desgraciadamente lo puede hacer casi cualquiera. Ser escritor es una forma de mirar el mundo y el compromiso con uno mismo y con los lectores de hacer una carrera de fondo.

 

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas. 

Se las tomaré prestadas a Buda: “el secreto de la vida es vivirla sin miedo”. Es lo que me escribiría en las paredes de mi casa para verla todos los días.

 

Muchas gracias, Vanessa, y mucha suerte con El sueño de la crisálida y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

 

 

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2 Respuestas

  1. muy interesante la entrevista

  2. La Isla de las Mil Palabras dice:

    La novela me ha gustado mucho, la vida de Greta es estremecedora y es un gran estímulo para convertirse en mariposa
    Buena entrevista
    Besos

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