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ENTREVISTA A AGUSTÍN MARTÍNEZ, AUTOR DE LA MALA HIERBA ( @sr_hueso @Megustaleer )

¡Hola a todos!
Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que hice hace poco a Agustín Martínez, autor de La mala hierba y, también, de Monteperdido, su anterior novela. En esta entrevista hablaremos de su perfil como escritor y lector y sobre La mala hierba, os recomiendo que no os la perdáis:

Hola Agustín, antes de comenzar con la entrevista,
además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que
nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Agustín Martínez?

Es más fácil describir a un personaje que a uno
mismo. Nací en Lorca, Murcia, en 1975. Creo que tuve suerte por la gente que
conocí cuando era adolescente. Ellos me descubrieron cosas que luego se
convirtieron en vitales; los libros, el cine, el cómic, la música… Me trasladé
a Madrid para estudiar Imagen y Sonido y, desde entonces, vivo y trabajo aquí. Me
dedico a lo que más me gusta, contar historias, lo cual es un lujo.     

¿Cuándo supiste que querías ser escritor?
No sé si hubo un momento concreto en el que tomara
esa decisión. Siempre disfruté inventando historias, pero el medio que usaba
para contarlas ha ido cambiando (y sigue haciéndolo) Unas veces era a través
del cine, la televisión, el cómic… y, ahora, también la literatura.
¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo
hiciste?
Lo primero que me viene a la memoria es un relato
fantástico (de género, no creo que fuera especialmente maravilloso) cuando
tenía unos catorce años. En esa época también dibujaba cómics y, poco después,
a los dieciséis años, hice mi primer cortometraje. Supongo que ésa es la
primera historia que escribí y enseñé a la gente.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu
faceta como escritor?
Por suerte, sí. Mi trabajo, desde hace ya casi
veinte años, es el de guionista.
¿Cómo te formaste como escritor?
No fui a ningún curso ni tuve una formación
académica concreta (aparte de los rudimentos que nos enseñaban en la facultad)
Aprendí a escribir, escribiendo mucho y, sobre todo, compartiendo lo que hacía
con amigos que también escribían. Escuchando sus críticas y también leyendo sus
textos. Por otro lado, llevar tanto tiempo trabajando en guiones de ficción se
ha convertido en una especie de aprendizaje continuo en el que siempre descubro
cosas nuevas.
¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?
No me considero maniático, pero supongo que lo soy.
Encontrar tu sistema de trabajo es una de las cosas más complicadas en la
escritura porque no existe una fórmula mágica. Cada uno debe descubrir el
sistema en el que rinde más. Si tengo que señalar una “manía” supongo que es la
música que escucho mientras trabajo. La escojo cuidadosamente dependiendo de
qué esté escribiendo y supongo que eso acaba influyendo en el resultado final.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día
para escribir?
Tengo un estudio donde escribo y, la verdad, me
cuesta hacerlo fuera de él. Es mi espacio, donde mejor me concentro. Por otro
lado, como contaba, mi trabajo es escribir; unas veces guiones, otras novelas,
con lo que llevo un horario de trabajo convencional; de 9 a 13:00 y de 15:00 a
20:00, cada día.
Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o
te dejas llevar por la inspiración?
Diferencio tres fases. La primera, en la que me dejo
llevar pero en la que apenas escribo unas pocas páginas, hasta que veo claro
qué quiero contar y cómo. Después, la planifico mucho. Intento no tener prisa
por escribir y espero a tener todo el argumento bien estructurado. Esta segunda
fase puede llegar a durar incluso un año, como me sucedió con La Mala Hierba.
Cuando ya lo tengo todo claro, es el momento de lanzarme a escribir.

¿Eres un escritor de los que escriben a mano o te
decantas por las nuevas tecnologías?
Escribo a ordenador. Sí que me gusta la parte
manual, pero más en el diseño de tramas, en el que uso pizarras o cuadernos. La
escritura propiamente dicha siempre la hago con el ordenador.

¿Cómo es un día en la vida de un escritor como tú?
Como decía, mi trabajo es escribir, con lo que me
suelo pasar el día encerrado en el estudio haciéndolo. Como suelo estar metido
en varios proyectos a la vez, intento organizar mi tiempo lo mejor que puedo y
a lo largo del día puedo saltar de un guión a la novela o a dejarme llevar por
libros, películas o noticias en busca de una nueva historia. Por suerte, en la
televisión tengo que reunirme con el resto del equipo con cierta frecuencia o,
en literatura, acudir a algún que otro festival; eso me permite romper mi
aislamiento de vez en cuando y no convertirme en un anacoreta.  
¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas
a lo largo del día?
Claro, soy aficionado a la lectura: no podría
escribir si no fuera así. Intento dedicarle un tiempo todos los días, al menos
una hora, aunque no siempre lo consigo.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?
No tengo un género favorito. O, mejor dicho, me da
igual el género si el libro logra cautivarme. Puedo pasar de la ciencia ficción
al ensayo o del género negro al realismo mágico sin ningún problema.
¿Eres lector de libros de papel o también lees
ebooks?
La verdad es que prefiero el papel. Me gusta la
experiencia física del libro. Sin embargo, también leo muchos libros en formato
electrónico: aunque éstos son libros que leo por necesidades de documentación o
simple curiosidad. Digamos que lo que más me interesa lo leo en papel.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar
una obra de él?
Es difícil escoger un autor porque, a lo largo de
los años, ese nombre también ha ido cambiando. Ahora mismo, el primero que me
viene a la cabeza es John Banville y, si tuviera que nombrar una de sus
novelas, ésta sería “El mar”.
¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial
cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?
Creo que “La historia interminable” fue la primera
novela que leí. Sin embargo, cuando pienso en mi infancia o primera
adolescencia, el nombre que me viene a la cabeza es “Sobre héroes y tumbas” de
Ernesto Sábato. Un libro que me fascinó, porque no se parecía a nada que había
leído y, en especial, por uno de sus fragmentos: el “Informe sobre ciegos”.
¿Qué estás leyendo ahora?

Siempre leo varias cosas a la vez: “El cuento de la
criada” de Margaret Atwood, “Underground” de Murakami y “Fragmentos de un mundo
acelerado” de José Óscar López.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?
Hay muchas novelas que recomendar y la elección
depende mucho de a quién se la recomiendas: “Meridiano de sangre” de McCarthy,
“Sukkwand island” de David Vann, “Nos vemos allá arriba” de Lemaitre…

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado
como escritor?
Es difícil discernir qué me gusta y qué parte de
esos gustos se notan en mi escritura: podría citar a Sábato, a Faulkner, a Bioy
Casares o a Boris Vian, pero también a otros autores que ya he citado, como
McCarthy, David Vann o Banville. ¿Qué parte de ellos hay en mi trabajo? Eso,
realmente, no lo sé.
¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir
como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?
Todo influye en tu estilo, en las historias que te
interesan. La música, el cómic y, sin duda, la gente que me ha rodeado y que me
ha aportado muchísimo, tanto a nivel humano como a nivel intelectual, ya que
muchos de ellos se dedican profesionalmente a la tarea de “contar historias”.
Pero supongo que la mayor influencia está en el cine; me formé viendo muchas
películas y parte de mi vida la dedico a los guiones, con lo que es inevitable
que eso se note en mis novelas.
¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos
podrías hablar un poco de ellas?
De alguna forma, todas mis aficionas gravitan en
torno a lo mismo: contar historias, transmitir sentimientos. Cuando no estoy
escribiendo, estoy dibujando, viendo cine, series, y escuchando música. Me
cuesta mucho separar mi ocio de mi vida laboral. Me gustaría tener varias vidas
para poder dedicar cada una a un oficio diferente. De momento, en mi próxima
reencarnación prometo hacer una película de stop-motion.
 

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha
cambiado al lector actual? ¿Por qué?
No me considero un experto en este tema, que es
complejo, pero sin duda las nuevas tecnologías han cambiado a los lectores y de
maneras muy distintas. Por un lado, Internet abre una puerta gratuita a
millones de historias, el consumidor se ha acostumbrado a cierta inmediatez en
los contenidos, cada vez más sintéticos. Como queda saciado de historias y,
además, pierde el hábito de esfuerzo que supone leer un libro, mucha gente se
ha alejado de la literatura. Creo que también hay una transformación en la
generación de tendencias; antes uno tenía acceso a las recomendaciones de su
grupo de amistades, ahora esas recomendaciones tienen un carácter global, lo
cual tiene su lado bueno y malo. Es más fácil generar de manera artificial una
moda y que todos la sigan, haciendo que en el camino se pierdan muy buenas
novelas. De todas formas, no me gusta ser negativo; creo que todo lo que está
pasando en realidad demuestra la necesidad que tiene el ser humano de consumir
ficción (ya sea a través de twitter, youtube, series o el tradicional libro) Se
ha perdido mucho público lector pero es labor de autores, editoriales y del
gobierno intentar redescubrir a la gente la literatura y el placer que ésta
provoca. Un placer que creo no es comparable al resto de entretenimientos que
ofrece Internet.

Hablemos ahora sobre tu novela, La mala hierba:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?
La idea nace de un viaje a Almería. Paseando con un
amigo por la playa, vi un cortijo abandonado muy parecido al que aparece en la
novela. Esa imagen, sumada a un tema que a mí me interesaba particularmente y
que se puede resumir en una pregunta ¿qué pasaría si acusan a tu hija de un
crimen?, dio lugar a La Mala Hierba.
¿Cómo te organizaste para escribirla?
Una vez que tenía claro el punto de partida de la
novela, que para mí genera todos los conflictos que luego explora la historia,
y el tono que tendría, me dediqué a estructurar la trama. Trabajé en una
pizarra durante un año, más o menos, organizando capítulo a capítulo qué iba a
suceder. Cuando esa pizarra estuvo terminada, me puse a escribir la novela.
Otro proceso en el que tardé casi un año más y a lo largo del cual surgieron
nuevas dudas y soluciones que terminaron de dar forma a la novela.
¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy
diferente de la que acabas explicando en tu novela?
No hay ninguna historia que responda cien por cien a
lo que sucede en La Mala Hierba. Sin embargo, sí que investigué en un par de
casos, en especial uno conocido como “Las chicas de la bañera” y otro
protagonizado por una chica llamada Jennifer Pan. El material que leí, sumarios
de juicios, libros sobre ambos casos, me sirvió sobre todo para crear los
perfiles psicológicos de los personajes, darles una entidad más real.
¿Qué fue lo más complicado de la escritura de La mala hierba?
Lo más complicado era alternar la estructura
temporal que tiene la novela. La Mala Hierba se desarrolla en dos momentos; el
primero, tras el asesinato de Irene, en el que se desencadena toda la historia
y, otro, un año antes, cuando la familia se traslada a Portocarrero y en el que
vemos cómo se va macerando la situación que acabará en el crimen. Saltar de un
tiempo a otro, de manera coherente, dosificando la información y sin que el
lector se perdiera, fue lo más difícil.
¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la
novela?
La verdad es que sí. Una de las primeras decisiones
que tomé fue desarrollarla en esos dos tiempos, la elección de la voz y los
capítulos escritos en primera persona.
¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera
frase de la novela?
Intento quitarle importancia a ese momento, el de la
primera frase. De hecho, creo recordar que lo primero que escribí fue un capítulo
en primera persona de Nora, algo que aparece en la novela mucho después. Para
romper el hielo, suelo escribir primero en busca del tono, más que en busca de
esa “primera frase”.
¿Te llevó mucho tiempo escribirla?
Como te decía, unos dos años. Mucho más que mi
anterior novela, Monteperdido, que la escribí en apenas seis meses.
Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías
de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?
Mi objetivo con cualquier historia es que ésta tenga
diferentes niveles de lectura. El primero y más inmediato, es que es una
historia que atrapa. Un thriller en el que uno se adentra en busca de
desentrañar un misterio: ¿quién mató a Irene? Bajo esta primera capa, hay una
serie de temas que yo creo que interesan a todo el mundo: la relaciones
familiares, los efectos que la crisis pueden tener en una familia, la supervivencia
del mundo rural, el impacto de las nuevas tecnologías en los adolescentes…
Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para
que el lector la conozca?
Es complicado hacerse un sitio en un mercado como el
del libro, saturado de novedades. Poco a poco, creo que lo voy consiguiendo. En
lo que a mí respecta, hago lo que puedo por la novela; acudir a festivales, dar
todas las entrevistas que puedo… pero creo que la principal labor de promoción
de las novelas, no es mía, sino de los lectores. Ellos son los más indicados
para, si les ha gustado, recomendarla y hacer que otros se decidan a entrar en
La Mala Hierba. Una labor por la que, por las reseñas que me llegan, no puedo
estar más agradecido.
Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos
puedes contar algo sobre él?
Estoy empezando con una nueva novela pero aún es
pronto para poder decir nada sobre ella. Está en su primer estado; ya veremos
en qué se convierte.
¿Qué consejos darías a los escritores noveles que
desean que sus novelas sean publicadas?
Tal vez, que no se obsesionen con la publicación. Creo
que es mejor obsesionarse con tener una buena novela, un texto del que uno se
sienta seguro. Esa es la primera piedra. Tener una buena novela, dársela a leer
a los amigos y escuchar sus consejos. Trabajarla hasta que una negativa de una
editorial no te haga replantearte todo. La oportunidad de publicar, llegará. Es
difícil encontrar hueco en las editoriales pero se publican autores noveles
constantemente. Además, tenemos al alcance de la mano la autopublicación, que
siempre puede ser un primer paso para darse a conocer.
Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de
esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.
Creo que a lo largo de la entrevista he podido
contar prácticamente todo. Así que, lo primero, gracias por las preguntas. Por
otro lado, a lectores que entren en La Mala Hierba o en Monteperdido, espero
que disfruten el viaje que proponen las novelas y que los personajes que las
habitan se queden un tiempo viviendo en sus recuerdos. No existe mejor regalo
para mí. 

Muchas gracias, Agustín, y mucha suerte con La mala hierba y tus otros proyectos presentes
y futuros.

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