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ENTREVISTA A JAVIER ALONSO GARCÍA–POZUELO, AUTOR DE «LA CAJITA DE RAPÉ» ( @MaevaEdiciones )

¡Hola a todos!
Hoy os traigo la entrevista que hace poco hice a Javier Alonso García-Pozuelo, autor de La cajita de rapé, una novela publicada por Ediciones Maeva.
Os dejo con la entrevista:

Hola Javier, antes
de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por
colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. 



Imagen cedida por Ediciones Maeva

¿Qué fue
lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?


Debía de tener quince o dieciséis años cuando escribí las
primeras páginas de lo que se suponía iba a ser una novela. Por supuesto, no
pasé del primer capítulo. Poco antes o poco después, no lo recuerdo, escribí
una canción cuyo tema, el ama de casa infeliz por culpa de un marido egoísta,
machista e insensible, era el mismo que el de la novela. En la canción hay un
joven que anda enamoriscado de esa mujer. La tengo grabada en una casete.
Marilú se llamaba. La canción, me refiero, no la mujer en quien me inspiré al
componerla. ¡Qué recuerdos!

¿Tiene tu vida
profesional relación directa con tu faceta como escritor?


Actualmente no, aunque he trabajado durante muchos años de revisor
y editor de textos científicos. Le doy mucha importancia a la forma, pero
también al contenido, al rigor de lo que se cuenta, ya sea en un texto
académico, ya sea en una novela histórica. La otra actividad profesional a la
que más tiempo he dedicado es a la docencia. He sido profesor de medicina
preventiva, epidemiología y bioestadística. Nada que ver con la escritura.

¿Cómo te formaste
como escritor?


He asistido a varios cursos de literatura creativa y de
guión cinematográfico, aunque fundamentalmente me considero autodidacta. He
aprendido a escribir leyendo y releyendo narradores de los que aprender. Por
supuesto, las relecturas con lapicero y cuaderno de notas a mano.

¿Tienes alguna
manía al ponerte a escribir?


Dedicarle muchas horas. No es fácil que las musas te visiten
si sólo puedes emplear una o dos horas al día a escribir. Admiro muchísimo a
los escritores que escriben su obra al finalizar una jornada laboral de ocho
horas.

¿Prefieres algún
lugar o momento a lo largo del día para escribir?


Creo que en la tarde soy más productivo, aunque por
circunstancias personales es por la mañana cuando más escribo.

Antes de iniciar
una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?


He empezado muchas novelas en un arrebato de inspiración,
creyendo que la idea que me había empujado a sentarme frente al ordenador iría
creciendo por sí misma. Nunca pasé de cincuenta páginas. Con «La cajita de rapé»
fue totalmente distinto. Mientras me documentaba, iba construyendo en una
libreta el esquema argumental y los caracteres de los personajes. Cuando, por
fin, me sentí seguro de que conocía en profundidad la época, ya tenía muy
claros los momentos decisivos de la trama, los conflictos vitales de los
personajes y hasta algún que otro escenario. Fue como montar un puzle sabiendo
que las piezas que te faltan irán apareciendo en tu cabeza a medida que
coloques las que tienes al principio.



¿Eres un escritor de los que escriben a
mano o te decantas por las nuevas tecnologías?


En ocasiones escribo en papel, aunque la mayor parte de lo
que escribo, incluso ideas, lo hago con el procesador de textos.

¿Cómo es un día en
la vida de un escritor como tú?


Además de escritor de ficción, mantengo Cita
en la Glorieta
,
un blog colaborativo de Historia y Literatura. Entre una actividad y la otra,
es raro que baje de ocho o nueve horas al día. Las tardes y los fines de
semana, en la medida de lo posible, trato de dejar a un lado mi oficio de
escritor.

¿Eres aficionado a
la lectura? ¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?


Nunca me siento a escribir sin haber leído al menos una hora
antes. Soy un vicioso de la lectura. A veces me tengo que imponer límites. Por
higiene mental.

¿Qué tipo de
literatura te gusta leer?


Soy muy aficionado a la narrativa breve (desde Chejov a
Lucia Berlin, pasando  por Carver y,
aunque, con un estilo bastante diferente a ellos, Juan José Millás o Cortázar),
aunque lo que más leo son novelas. De todo tipo. Algunas de género, claro,
sobre todo en los años en que he estado enfrascado en la escritura de «La
cajita de rapé». En los últimos años he leído mucha novela histórica y
policíaca, aunque, en varios momentos, he sentido la necesidad de leer
cualquier otra novela que no fuese de género. Supongo que para no viciar el
estilo.

¿Eres lector de
libros de papel o también lees ebooks?


Si estoy en casa, prefiero el papel, pero los libros
electrónicos me parecen comodísimos para los viajes.

¿Cuál es tu autor
favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?


Son muchos los autores a los que admiro, leo y releo. Siento
que me pierdo mucho por releer obras de alguno de mis escritores favoritos,
pero no puedo evitarlo. Posiblemente los autores a los que más he releído son
Baroja y Vargas Llosa. Se podría decir que son mis favoritos, y si tengo que
decir una novela de cada uno de ellos, las que más veces he leído son «El árbol
de la ciencia» y «El paraíso en la otra esquina».

¿Recuerdas algún
libro de tu infancia con especial cariño? ¿Por qué le tienes especial cariño?


«El principito», de Antoine de Saint-Exupéry. No podría explicar
qué me causó su lectura siendo niño, pero es uno de los libros que más huella
ha dejado en mi imaginación. Siempre que en mi vida hay demasiadas cifras y
preocupaciones de adultos, lo vuelvo a leer.

¿Qué estás leyendo
ahora?


Antes de escribir «La cajita de rapé», me leí varios libros con
el único propósito de documentarme. Ahora estoy releyendo uno de ellos, la
biografía de Isabel II escrita por Isabel Burdiel, sólo por el placer de leer
un libro tan bien escrito.

¿Si tuvieras que
recomendar una novela cuál sería?


«El señor presidente», de Miguel Ángel Asturias. Es más, va
a ser mi próxima relectura. Me la acabo de recomendar.

¿Qué autores
clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?


Me vienen a la cabeza Flaubert, Stendhal, Galdós, Baroja, Ramón
J. Sénder, Carmen Laforet, Cela, Vázquez Montalbán, Vargas Llosa, Kundera,
Philip Roth, Eduardo Mendoza. Supongo que habrá muchos más, pero estos son los que
se me ocurren a bote pronto.

¿Hay algo que haya
influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus
raíces…?


Posiblemente el cine. Me gustan los guiones valientes, pero sólidos,
sin ciertas “licencias” que obligan al espectador a tragarse una solución
inverosímil. Podría decir algo parecido para la novela.

¿Tienes más aficiones
además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?


Me apasiona la historia. Desde la historia que cuentan los
libros a las que me cuenta el camarero de un bar. Me gusta viajar, pero no
concibo un viaje sin escarbar un poquito en la historia que hay detrás de los
lugares que visito. Me encanta coger la guitarra y componer, aunque le dedico
mucho menos tiempo del que me gustaría.

¿Crees que Internet
y las nuevas tecnologías han cambiado al lector actual? ¿Por qué?


Internet ofrece una oferta inmensa de entretenimiento en
todos los ámbitos, incluido la lectura. No sé el porcentaje de españoles que
reconocen no leer nunca un libro, pero sin duda es un porcentaje muy alto.
Aunque eso no es una consecuencia de Internet, ni mucho menos. En todo caso, la
Red, a través de blogs y páginas dedicadas a la literatura, actúan más como promotores
de la lectura que en el sentido contrario. Siempre habrá quien quiera
entretenerse con un buen libro e Internet es hoy la manera más rápida y
eficiente de que te recomienden uno.

Hablemos ahora
sobre tu novela, «La cajita de rapé»: ¿De dónde surgió la idea de escribir esta
novela?


Quería hablar sobre el abuso de poder a muy distintos
niveles –el abuso de poder de una clase política con los empleados públicos, de
un patrón con sus trabajadores, de unos padres con sus hijos– y el reinado de
Isabel II me pareció una época idónea para hacerlo. Muchos de los derechos hoy
consolidados empezaron a reclamarse entonces, pero la clase dirigente estaba
más preocupada por conservar el poder que por ampliar los derechos de la
ciudadanía. Elegí el año de 1861 para ambientar mi novela porque marcó un punto
de inflexión en el gobierno de la Unión Liberal. Fue aquel año cuando muchos de
los que habían apoyado el proyecto centrista del general O’Donnell se dieron
cuenta de que la cúpula de la Unión Liberal haría lo que fuera necesario por perpetuarse
en el poder: no solo incumplir sus promesas de reforma o dar un giro
reaccionario a su política, sino incluso emplear métodos de dudosa moralidad.



¿Tiene alguna
historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu
novela?


Muchas. Desde Lorenza Calvo Olmeda, la criada alcarreña con
la que comienza la novela, al inspector Benítez están inspirados en personajes
reales, sobre los que he leído, bien sea en la prensa de la época, en obras de
ficción o en trabajos académicos. La biografía de muchos de los personajes de
la novela podría encajar en bastantes puntos con la de personas reales, de
carne y hueso, pero el resultado final es producto de mi imaginación; salvo en
alguna excepción, como el marqués de la Vega de Armijo, gobernador civil de la
provincia de Madrid, que es un personaje histórico.

¿Qué fue lo más
complicado de la escritura de «La cajita de rapé»?


Ponerme límites. Quería contar tantas cosas, que lo más
difícil fue desechar páginas y más páginas escritas que sabía que no debían
incluirse en la versión final. La documentación de los procedimientos
policiales de la época tampoco fue nada fácil.

¿Tenías claro desde
el principio cómo escribirías la novela?


Lo sustancial del argumento sí, pero hay muchas escenas que
se fueron perfilando a lo largo del proceso de escritura.

¿Cómo fue ese
momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?


Sinceramente, no lo recuerdo. Los comienzos me cuestan mucho
más que los finales y habré desechado decenas y decenas antes de llegar al
definitivo.

¿Te llevó mucho
tiempo escribirla?


Entre documentación y escritura, unos cinco años.

Para los que no
conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería
elegirla?


En una novela histórica yo busco tres cosas. La primordial,
que sea una buena novela, es decir, que esté bien escrita y que los elementos
de ficción estén dispuestos con acierto. Pero si la novela me la venden como
novela histórica también espero de ella una recreación histórica rigurosa con
un fiel dibujo de la vida cotidiana y, por qué no, que me ayude a comprender
mejor algún momento de la historia, un cierto componente didáctico, por decirlo
de algún modo. Sobre la calidad literaria de «La cajita de rapé» no soy el más
indicado para hablar. Sobre el rigor documental y el fiel reflejo del ambiente
político y social de la época, me atrevo a decir que nadie se sentirá defraudado
con ella. Además me gusta pensar que no va a decepcionar a quien la lea buscando
una trama policíaca entretenida, con giros inesperados, pero honesta, sin
trampas al lector. 
Respecto a la
promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?
Tengo la fortuna de haber publicado mi primera novela con MAEVA,
una editorial que se está volcando en darle visibilidad. Yo, por mi parte,
dedico todo el tiempo que puedo a escribir artículos de historia relacionados
con el reinado de Isabel II, tanto para Cita
en la Glorieta

como para otros medios digitales.

Y ahora hablemos
del futuro: ¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?


Novela terminada, ninguna. Colección de relatos, sí que hay
una en el cajón.

¿Estás trabajando
en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?


El inspector Benítez tiene todavía muchas historias que
contar. Ya estoy dando forma a una de esas historias.

¿Qué consejos
darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?


Que conciban la escritura como una profesión, aunque luego
tengan que ganarse el pan de cualquier otra forma. Que sean perfeccionistas,
porque de ese último esfuerzo en la corrección de un manuscrito o de la convicción
con la que defiendan su novela frente a un editor, puede depender el que le den
una oportunidad o no a su trabajo. Y que aprendan de las críticas: es la única
manera de evolucionar.

Para acabar, si
quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son
todas tuyas.


Cuando un autor novel ve su libro en los escaparates de una
librería siente una gran emoción, aunque lo verdaderamente emocionante para mí
es que un lector me hable de los personajes que habitan las historias que
escribo. Ojalá algún día, tú que ahora me lees, sientas el deseo de compartir
conmigo tus impresiones sobre alguno de ellos.  

Muchas gracias,
Javier, y mucha suerte con «La cajita de rapé» y tus proyectos futuros.

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