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ENTREVISTA JOSÉ CARLOS SOMOZA, AUTOR DE EL ORIGEN DEL MAL (@Megustaleer)

¡Hola a todos!

Hoy comparto con vosotros la entrevista que hace poco hice a José Carlos Somoza, autor de El origen del mal, una novela publicada por Ediciones B. Esta es su sinopsis:

 

Un conocido escritor recibe de manos de un amigo librero un misterioso manuscrito. Son más de doscientas páginas, escritas a máquina y fechadas en 1957. El encargo es muy preciso: debe leerlo en menos de 24 horas.

Intrigado, el novelista comienza a leer y se encuentra con una historia de secretos y traiciones contada por Ángel Carvajal, un militar español de la Falange que actuó como espía en el Norte de África.

 

Hola José Carlos, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti.
 
¿Cuándo supiste que querías ser escritor?

Me convertí en escritor antes de saber que quería serlo. Fue algo raro. Yo siempre escribía en mi tiempo libre, desde los ocho años, pero nunca me lo tomé en serio como para querer dedicarme a eso. Tras especializarme en Medicina y Psiquiatría decidí enviar mis manuscritos a premios y editoriales y acerté. El primer año ya gané un premio que me permitió comprarme mi primer ordenador. El segundo año gané La sonrisa vertical.
 
¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

No recuerdo el título pero fue a los 8 años. Eran casi siempre cosas a las que yo llamaba “novelas” de misterio, a imitación de las incontables que veía en casa debido a lo gran lector que era mi padre.

¿Cómo te formaste como escritor?
Supongo que escribiendo mucho. Cuando me han pedido un consejo sobre eso, o cuando he dado un taller o impartido una charla, lo primero que digo es eso: si se quiere ser escritor, hay que escribir. Imaginar, leer, viajar y tener memoria son ventajas, pero lo único que realmente se debe hacer es escribir.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Muchas. Suelo usar gomas de borrar que coloco en columna sobre la mesa aunque nunca escribo con lápiz así que tampoco sé para qué me sirven. Supongo que me tranquilizan al hacerme pensar que todo lo que escribo puedo borrarlo en algún momento.
 
¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

La mañana es mi tiempo preferido, pero cuando una novela está avanzada puedo escribir tardes y noches. Se me pasa el tiempo en eso. 
 
Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Suelo planificar, pero yo lo llamo “guía de viaje”. No es necesariamente una falta de libertad o una imposición a la hora de viajar -llamémoslo así- sino solo un plan para poder moverte mejor de un punto a otro. Luego, cuando redactas la novela -es decir, cuando emprendes el viaje-, pueden ocurrirte cosas que no encontrarías en ninguna guía.

¿Eres una escritor de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

He pasado por todas las formas de escritura, salvo, creo, las de pinturas rupestres o las de manuscritos medievales. Pero el resto -y no es broma- las he conocido y empleado: a lápiz, bolígrafo, pluma, máquina de escribir, máquina eléctrica, máquina electrónica -diferente- y por fin ordenador y iPad. De modo que parece que lo mío es escribir. Supongo que sería de los que emborronarían la pared de una celda si estuviera prisionero.
 
¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Las que puedo. Soy un gran lector y he leído mucho. El afán por leer es algo con lo que se nace. Cuando uno lo tiene jamás se queja de “cuánto libro se publica” o “qué barbaridad, no sabes dónde elegir”. Los que somos lectores nunca nos conformamos con el último libro que hemos leído: siempre buscamos el libro ideal, aquel que nos hará completamente felices. Claro está, nunca llegamos a él. Y debido a eso, muchos de nosotros tratamos de escribirlo.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

De todo tipo. Lo que menos leo es poesía, salvo de los clásicos. Pero novela, relato, teatro y literatura clásica son de mis preferidas.

¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?

Ambos. Y cuando se invente otra forma, sin duda me apuntaré. No creo que el e-book quite clientela al libro de papel, tan solo facilita la adquisición de más libros que antes no hubieses adquirido.
 
¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

William Shakespeare – Y recomiendo tres (aunque es difícil seleccionar): Hamlet, Rey Lear y Macbeth.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Recuerdo una edición de las Mil y una Noches ilustrada que consumió parte de unas vacaciones de verano. Todavía recuerdo la frustración que sentí cuando, años después, me enteré de que esa obra era, en realidad, para adultos y yo solo había leído una versión infantil depurada. Fue como saber que los Reyes Magos son los padres. Y, en efecto, cuando fui mayor leí una de las versiones originales de las Mil y una Noches, la traducción de J. C. Mardrus, y comprobé que así era: se trataba de una obra para adultos, no podías leer dos líneas sin encontrarte alguna acepción poética del pene o la vulva, lo cual me divirtió, pero ni Aladino ni Simbad volvieron a ser los mismos.

¿Qué estás leyendo ahora?

Siempre leo muchas cosas a la vez. Entre ellas ahora leo “El mercader de Venecia” de Shakespeare, “La duquesa de Malfi” de John Webster, “Experiencias extremas” de Christopher Priest, “Otra vuelta de tuerca” de Henry James, “El hombre sin atributos” de Musil y el libro de no ficción de Leonard Mlodinow “Euclid’s window”, del que no sé si hay traducción al español.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

Hay muchas, pero ya que le han dado el nóbel a uno de mis escritores preferidos -Kazuo Ishiguro- recomendaré dos de él “Los restos del día” -una obra maestra modélica, quizá demasiado previsible- y “Los inconsolables” -una obra maestra no modélica, pero imprevisible.

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Bueno, ya he citado a Shakespeare. No hay nada ni nadie como él, leerlo es abismarse en un océano extraño y hondo repleto de resonancias. Ignoro si él era consciente de lo que estaba escribiendo, pero sea como sea, es el escritor que más me ha influido. Entre los modernos, un amplio y ecléctico abanico que va desde Borges, Calvino, Kafka, Nabokov hasta Le Carré y Stephen King.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?
La música es una fuente constante de inspiración para mí, tanto clásica como moderna o contemporánea, como suele llamarse. El cine, con su capacidad para adherirse a la memoria en imágenes a veces sin significado, es casi como un test de Rorschah para todo escritor. O un tarot.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Creo que somos más libres y tenemos muchas más posibilidades. Pero también somos más desleales. Quiero decir que ahora es más fácil dejar un libro y coger otro: todo consiste en un par de clics. Leer a salto de mata, distraernos… Por eso todavía nada ha suplantado de verdad a los libros de papel.

Hablemos ahora sobre tu novela, El origen del mal:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?
Me atrajo la idea de escribir dos novelas: dos planos, uno en el Marruecos de los años cincuenta del siglo pasado, escrita por Ángel Carvajal -el ficticio espía de mi novela- y otra en la actualidad, escrita por un autor anónimo que lee la obra de Carvajal y trata de descifrar en ella un isterio del presente. Esa influencia del pasado en el presente me atraía.

¿Tiene alguna historia real detrás?

Me inspiró la vida real de un espía de la época franquista, miembro de la inteligencia militar en el norte de África, Víctor Martínez-Simancas. Fue cónsul en Fez, Argel y Ceuta y trabajó para el sector de información militar. Me impresionó que se tomara su trabajo como un diálogo entre culturas más que como algo estrictamente militar. Creí que ese diálogo, ese uso de la palabra, era fundamental en el mundo de hoy.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de El origen del mal?

 

La documentación. Yo no me movía en ese mundo, pero por suerte conté con mucha ayuda: ex miembros de inteligencia de la época, militares, etc.,  que me hablaron de la vida en el Protectorado y la realidad de un servicio de espionaje y contraespionaje en la posguerra. Tambien viajé por Ceuta y Argel.

¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?

Sí. Me parecía evidente que tenía que contar esas dos historias.
 
¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

Bueno,  es siempre un momento muy importante y deseado, un poco como dar el primer beso a la persona que amas. A partir de ahí… ¡puede ocurrir cualquier cosa!

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Todas mis novelas suelen llevarme un año.
 
Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?

Destaco que contiene muchos detalles de la vida de los espías españoles reales de la época, pero también el mensaje del diálogo como premisa fundamental para entender al otro a quien no podemos simplemente considerar “enemigos”. En ese sentido el mundo del espionaje es una enseñanza genial para cada uno de nosotros: tratar de entendernos con todos, tratar de descifrar las claves ocultas, tratar de no traicionar ni ser traicionado.
 
Y ahora hablemos del futuro:
¿Cuáles son tus proyectos literarios para el 2018?

Estoy escribiendo la que puede ser la primera novela de una saga. Por ahora me está gustando mucho.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Como ya dije antes: que escriban. En ese consejo, que parece una perogrullada, está contenido el hecho de que no se desanimen en ningún momento y que no busquen en la literatura ningún otro placer que aquel que viene de escribir y que alguien te lea.

 Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Pues darles la enhorabuena, no solo por haber tenido la paciencia de leer mis respuestas hasta aquí, sino porque los supongo aficionados a ese mundo que parece ya casi extinto de los libros. Somos pocos, pero somos fieles.

Muchas gracias, José Carlos, y mucha suerte con El origen del mal y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

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