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ENTREVISTA A JUANJO BRAULIO AUTOR DE SUCIOS Y MALVADOS ( @JuanjoBraulio @Ediciones_B )

¡Hola a todos!
Hoy os traigo la entrevista de Juanjo Braulio, autor de Sucios y malvados, su nueva novela publicada con Ediciones B.
Os dejo con su entrevista:
Hola Juanjo, antes de
comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar
con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti, por si alguien no
te conoce aún ¿Quién es Juanjo Braulio?

Pues, al igual que el mago Gandalf decía en El señor de los anillos que tenía muchos nombres porque iba a
muchos lugares, me agrada decir que pretendo ser muchas cosas con desigual
éxito: marino frustrado, cocinero por herencia, viajero entusiasta, arquero
intermitente, guitarrista voluntarioso, pintor en ciernes, samurái en sueños,
aprendiz de todo y oficial de nada. Como lo que más me gusta hacer es leer
y  por leer no pagan me hice periodista. Nací en  Valencia en 1972,
estudié Enseñanzas Artísticas en la Sankt Eskils Skola de Eskilstuna (Suecia) y
me licencié en Ciencias de la Información por la Universidad Politécnica de
Valencia. Empecé a juntar letras en la delegación valenciana de Diario 16 desde donde pasé a Las Provincias donde fui redactor de
Medio Ambiente, Municipal, Política y Jefe de Opinión. Posteriormente trabajé
en RTVV y he sido colaborador del Suplemento
Semanal XL
(Grupo Vocento), la agencia Colpisa
y el diario ABC. Un compendio de
mis columnas de opinión fue publicado en forma de libro bajo el título La escalera de Jacob (2004). También soy
autor de En Ítaca hace frío (2014) un
libro de viajes sobre Suecia.  Después de tantos años contando verdades
que parecían mentira, me he hecho novelista para probar suerte en el arte de
contar mentiras para decir verdades. Y fruto de este afán nació mi primera
novela: El silencio del pantano y
también la segunda: Sucios y malvados. Ambas
publicadas por Ediciones B.
¿Cuándo supiste que querías
ser escritor?

Antes que yo lo supo mi profesora de Lengua y Literatura de séptimo de
EGB, Isabel de Ancos, cuando yo tenía 12 años. Nos encargó una redacción de
tema libre y yo escribí una historia de fantasmas, probablemente inspirada en
algún cómic. Mi profesora no se creyó que yo hubiera escrito aquello y me hizo
repetir el ejercicio, esta vez en clase y delante de ella con un tema
diferente. Y cuando vio el resultado me dijo: «tú serás escritor». A partir de
entonces, me ha costado 30 años hacer los deberes que me puso. Ni qué decir
tiene el inmenso cariño y agradecimiento que le guardo a Isabel.
¿Qué fue lo primero que
escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Pues creo que debió ser justo después de aquella anécdota. No eran
tanto narraciones, sino proyectos inconexos para cómics e incluso guiones de
película que no pasaban de la primera página, claro. Sin embargo, durante
muchos años, no escribí ficción porque la realidad me mantenía muy ocupado ya
que me he ganado la vida como periodista en periódicos, radio y algo de
televisión.
¿Tiene tu vida profesional
relación directa con tu faceta como escritor?

Toda ella. Como comentaba antes, soy periodista de profesión y lo de
escribir mucho y con poco tiempo lo llevo ya en la sangre. No sé hacerlo de
otro modo.
¿Cómo te formaste como escritor?

Creo que como se deben formar los escritores: leyendo. Mucho. Todo lo
que se pueda porque, como decía Quevedo, incluso de los libros más malos se
puede extraer alguna enseñanza, aunque sólo sea el comprobar como no se deben
hacer las cosas. Luego, por supuesto, hay técnicas de desarrollo de personajes,
confección de tramas y muchas otras cosas que se pueden aprender en talleres de
escritura creativa y cursos pero, lo esencial, se aprenderá leyendo.
¿Tienes alguna manía al
ponerte a escribir?

¡Hasta de recambio! (Risas) Necesito silencio, pero no aislamiento, o
sea, que debe haber alguien en la casa, pero que yo no lo note demasiado. No
puedo escuchar música porque me entretiene demasiado (y eso incluye a quien
esté conmigo) y preciso de un buen suministro de té y tabaco.
¿Prefieres algún lugar o
momento a lo largo del día para escribir?

Mientras haya luz solar, me vale cualquier momento.  Soy un
cazador diurno por completo. Cuando más me gusta es por la mañana, pero no
demasiado temprano.
Antes de iniciar una novela,
¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Me considero un escritor de brújula más que de mapa, es decir,
planifico más o menos el itinerario pero me dejo llevar por las posibles
paradas que me brinde el camino. 
¿Eres un escritor de las que
escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Escribo con ordenador. Como siempre lo he hecho. Tengo un cuaderno
donde hago anotaciones, registro lecturas que me puedan servir, hago bocetos de
mis personajes y cosas así, pero, las novelas, las escribo a golpe de tecla.
¿Cómo es un día en la vida de
una escritor como tú?

Pues bastante anodina y normal, supongo. Además de trabajar, intento
hacer algo de deporte y, al menos ahora mismo, leo. Cuando estoy en plena
elaboración de una novela la cosa es muy distinta, claro. En esos momentos, la
historia y la escritura lo son todo y no hago otra cosa. Sin embargo, con la
nueva novela ya terminada ahora, pues intento disfrutar un poco más de la vida.
¿Eres aficionado a la
lectura? ¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Todas las que puedo. Creo que me gusta más leer que escribir. Al menos
dos horas cada día las dedico a tal fin y eso me sitúa por debajo de lo que
decía Stephen King que era lo recomendable para un escritor: cuatro horas
leyendo y cuatro horas escribiendo cada día. 
¿Qué tipo de literatura te
gusta leer?

Soy un lector omnívoro. O casi omnívoro. Me gusta la novela negra, la
fantasía, la histórica y la de ciencia-ficción. Si hay algo que no está en mi
dieta son los libros de autoayuda ni la novela romántica, aunque respeto a
quienes opten por este tipo de lectura. Es lo mejor de los libros: que los hay
para todos los gustos y en ese campo existe la total libertad de elegir lo que
a cada uno le agrade.
¿Eres lector de libros de
papel o también lees ebooks?

Mayormente en papel. Sin embargo, no le hago ascos a los ebooks y se me
han demostrado especialmente útiles cuando viajo. Antes me iba de viaje
cargando verdaderas bibliotecas y ahora, con el ebook, es mucho más cómodo.
¿Cuál es tu autor favorito?
¿Nos podrías recomendar una obra de él?

¡Buf! ¡Es como si me preguntaras cuál es mi dedo de la mano derecha
favorito! Puedo tener docenas de ellos: Mario Vargas Llosa, Marguerite
Yourcenair, Don Winslow, Javier Cercas, Arturo Pérez-Reverte, todo el hard
boiling clásico norteamericano (Hammet, Chandler…etc.) Stevenson, Robert
Graves. La lista es interminable.
¿Recuerdas algún libro de tu
infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Pues dos recopilaciones de cuentos de terror que, precisamente, me
recomendó mi profesora Isabel de Ancos: Los
mitos de Cthulhu
de H.P. Lovecraft (y otros autores) y las Narraciones extraordinarias de Edgar
Allan Poe. Me impresionaron mucho y lo siguen haciendo, a pesar de los años
pasados y que las he leído docenas de veces.
¿Qué estás leyendo ahora?

Una magnífica historia de Pere Cervantes que se llama Tres minutos de color. Novela negra con
las gotas justas de fantasía sobrenatural que estoy disfrutando mucho.
¿Si tuvieras que recomendar
una novela cuál sería?

Además de las mías (risas) yo recomendaría a Sebastián Roa y su
magnífica Trilogía Almohade compuesta
por tres monumentales novelas como La
loba de Al-Andalús, «El ejército de Dios
y Las cadenas del destino
                                                                                                                                       
¿Hay algo que haya influido en
tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

Supongo que todo a la vez. Yo creo que un escritor debe tener un cierto
poso vital antes de enfrentarse a la página en blanco. No digo que no se pueda
ser un genio a los veinte años (que los hay, los ha habido y los habrá), pero
lo habitual es que tendrás mejores armas para escribir cuando tengas cierto
bagaje vital y literario. O sea, vivir y leer.
¿Tienes más aficiones además
de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Sí, me considero un músico frustrado y por eso toco (aunque mal) la
guitarra. También me gustan mucho las artes marciales orientales, en especial
el aikido, que es la que practico habitualmente.
¿Crees que Internet y las
nuevas tecnologías han cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Internet lo ha cambiado todo, aunque no sé todavía si para bien o para
mal y hay ejemplos para los dos casos. Gracias a las nuevas tecnologías son
posibles este blog, esta entrevista y que un autor como yo tenga un mayor contacto
con los lectores. Sin embargo, la red de redes también propicia que se extienda
el odio, el ciberacoso y, si lo piensas bien, el mayor invento de comunicación
de la Humanidad desde la imprenta, en realidad, se utiliza más para que
futbolistas famosos vendan calzoncillos y para llenarlo de pornografía que para
el intercambio y difusión de conocimientos. Es triste, pero así es.
Hablemos ahora sobre tu
novela, Sucios y malvados. ¿De dónde
surgió la idea de escribir esta novela?

Como en mis otras historias, la idea surge de una pregunta y que, en
este caso, es plantearse cuándo es justa la justicia, o dicho de otro modo,
cuál es la compensación adecuada para quien ha sufrido en sus carnes un delito
grave y la justicia ordinaria, o sea, la cárcel, no es suficiente. En el caso
de alguien al que le han asesinado a su hijo pequeño, por ejemplo, tendrá
consuelo sabiendo que el responsable pasará veinte años en la cárcel. En estos
casos, ¿no es entendible que la única compensación justa sea la fría, cruel y primaria
venganza del ojo por ojo? En esas situaciones, la línea del bien y del mal se
vuelve borrosa y eso, para mi, tiene un potencial literario enorme.
¿Cómo te organizaste para
escribirla?

Pues primero hubo que documentarse mucho y, luego, ponerse a la faena.
No hay otra manera de hacerlo. Palabra tras palabra; frase tras frase; párrafo
tras párrafo y página tras página.
¿Tiene alguna historia real
detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Más que historia hay realidades sepultadas bajo toneladas de datos que,
en realidad, ocultan un terrorismo blando, de baja intensidad como es la
violencia de género. Cada año se ponen más de 140.000 denuncias por esta causa
y el número de mujeres asesinadas en los últimos veinte años supera ya el de
los muertos que causó ETA en su larga, vergonzante y asquerosa trayectoria. La
prostitución y la trata de blancas también está en la novela como un modo de
violencia machista que esta sociedad, hipócritamente, no quiere ver y ahí van
un par de datos para corroborar eso: las mafias de tráfico de personas pagan
20.000 euros por comprar una chica de África o de Europa del Este sabiendo que,
en solo tres meses, “amortizarán” la inversión y los españoles, el año pasado,
se gastaron más de 500 millones de euros en ir al cine y 3.200 en pagar por
sexo a las más de 35.000 mujeres que ejercen la prostitución en España, más de
la mitad de ellas, a la fuerza. Estos datos no son invención mía: son reales. Y
están en la novela.
¿Qué fue lo más complicado de
la escritura de Sucios y malvados?

Meterme en la cabeza de Dani, un músico atormentado por un trauma que
vivió cuando era niño y que no ha conseguido superarlo. Como terapia, escribe
un diario donde vierte sus temores, demonios y fantasmas y, además, lo hace con
música. Ser él durante horas me dejaba exhausto.
¿Tenías claro desde el
principio cómo escribirías la novela?

Sí. Quería una estructura narrativa doble, con dos narradores y una
composición coral de personajes interconectados entre sí, pero sin relación
aparente. La concepción clásica de introducción, nudo y desenlace en la
construcción de un relato no me interesa demasiado porque pienso que a la
novela le queda mucho horizonte que se puede explorar.
¿Cómo fue ese momento de
ponerte a escribir la primera frase de la novela?

No lo recuerdo como especialmente intenso porque la cambié muchas
veces. En pocas ocasiones me vale lo primero que he escrito. Hay que pulir
mucho y, sobre todo, quitar mucho. ¡Y aún así, la novela tiene más de 600
páginas!
¿Te llevó mucho tiempo
escribirla?

Ocho meses, más o menos. Eso sí, no hacía otra cosa en todo el día.
Para los que no conocen tu
novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Escribo los libros que me gustaría leer a mí y, para ello, aplico el
viejo axioma del buen periodismo que decía que lo que se lee en un periódico
debe formar, informar y entretener. Con las novelas puede aplicarse la misma
receta, aunque variando la proporción de los diferentes ingredientes. En Sucios y malvados el lector encontrará
un thriller literario que encierra una profunda reflexión sobre la violencia de
género y, para ello, le propongo un descenso al infierno hasta poder tocarle la
barba al diablo para comprobar que, ese diablo, en ocasiones, no es más que la
propia imagen reflejada en el espejo de la hipocresía.
Respecto a la promoción de tu
novela ¿qué haces para que el lector la conozca?

Lo que hacen todos los escritores de nuestro tiempo. Internet, redes
sociales, clubes de lectura, festivales. Hay que ganarse a los lectores uno por
uno y, además, creo que es la mejor forma de fidelizarlos a tus historias.
Y ahora hablemos del futuro. ¿Estás
trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Siempre. Lo que pasa es que las ideas se cuecen juntas en el caldero de
la mente y, hasta que una destaca sobre las demás, pasa tiempo. Además, Sucios y malvados la acabé en octubre de
2016 con lo que me temo que tengo el cerebro un poco adormecido ahora, porque
se lo ha ganado.
¿Qué consejos darías a los
escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que perseveren. Y que corrijan lo que ya tienen escrito si comprueban
que no gusta a los agentes ni a las editoriales. No hay mayor error que el
pensar que, a la primera, te van a dar el premio Nobel y que lo que has escrito
es lo mejor de la Literatura Universal. Hay que ser siempre humilde y pensar
que no es obligatorio (afortunadamente) que lean tus libros ya que el lector lo
comprará si quiere y si le gusta. Y que no se dejen engañar por su propia
vanidad que puede ser aprovechada por desaprensivos que cobrar al autor por
editar sus obras. Es justo al revés. Y si no es así, no es una editorial seria.
Muchas gracias, Juanjo, y
mucha suerte con tus proyectos presentes y futuros.


*Fotografías del autor de Álex Pagán*

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