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ENTREVISTA A LAURA GOMARA AUTORA DE VIENEN MAL DADAS (@lauraromea @rocaeditorial )


¡Hola a todos!

Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que realicé hace muy poquito a Laura Gomara, autora de Vienen mal dadas, una novela que acaba salir a la venta con Roca Editorial.

Aquí os dejo la sinopsis de la novela, para que vayáis haciendo boca:

Ruth Santana es una joven desahuciada y pluriempleada que vive en el umbral de la pobreza para pagar lo que considera su deuda con los bancos. Vive en una ratonera insalubre y desde hace unos meses espera a la salida de los supermercados para coger pan o yogures. Por alguna razón que ni ella misma comprende, sigue luchando.

Una noche, un desconocido le hace una oferta. Quiere que le ayude a reventar cajeros automáticos. El hombre le ofrece dinero rápido para pagar su deuda con el banco y volver a llevar una vida normal. Le ofrece la libertad. A cambio, Ruth tendrá que renunciar a sus escrúpulos. Y, tal vez, a algo más.

De la mano de Hugo Correa y su dispar banda de atracadores, Ruth Santana descubrirá una Barcelona más oscura, más peligrosa y más viva de la que había imaginado.
Y ahora, la entrevista a Laura Gomara, espero que la disfrutéis:


Hola,
Laura, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad
por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti.
¿Cuándo supiste que querías
ser escritora?
Te diría que siempre, pero
mentiría. La verdad es que no lo sé. También creo que escritor es una cosa que
te llaman los demás, no tú mismo, así que de momento espero el veredicto de los
lectores.
¿Qué fue lo primero que
escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?
Empecé a escribir, más allá
de las redacciones escolares, en la adolescencia, que fueron también los años
en los que más leí. Dejé de hacerlo los primeros años de universidad y volví a
retomarlo, más encarada a la ficción y la narrativa, a los 22 o 23 años.
¿Tiene tu vida profesional
relación directa con tu faceta como escritora?
Sin
duda. Soy eso que llaman freelance, que queda más cool que “persona
con muchos trabajos”, en el sector editorial. Me dedico a dar clases de
escritura creativa, a tutorizar a escritores y ayudarles a corregir sus textos
hasta obtener la mejor versión de la obra. También hago crítica literaria y
ahora mismo colaboro con la plataforma de suscripción Bookish. ¡Así que me paso
el día rodeada de libros! Y eso me ayuda muchísimo en mi faceta como escritora.
¿Cómo te formaste como
escritora?
Poco
antes de terminar la carrera empecé a trabajar con la escritora Gemma Lienas.
Recuerdo que el primer día en su despacho hicimos una lluvia de ideas para el
argumento de una novela infantil que estaba escribiendo. Fue ella quien me
enseñó a hacer una ficha de personaje, a montar un argumento, quien me abrió su
biblioteca y con quien empecé a dar clases de narrativa hace cuatro o cinco
años. Sin su ayuda, hubiera acabado escribiendo, sí, pero hubiera tardado mucho
más tiempo en escribir una novela presentable.
¿Tienes alguna manía al
ponerte a escribir?
Tranquilidad,
espacio mental y no empezar una página en blanco, que haya algo escrito, aunque
sea “capítulo 1”.
¿Prefieres algún lugar o
momento a lo largo del día para escribir?
Sobre
a las cinco o las seis de la mañana. Es el momento en el que hay más silencio y
nadie te necesita, todo el mundo duerme y no deberías estar haciendo otra cosa.
Antes de iniciar una novela,
¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?
Muchísimo,
aunque sea un proceso interno y no plasme nada en papel, antes de escribir una
historia tengo que tener claro lo que pasará, ver las escenas. Después la propia
historia, los personajes, la inspiración o simplemente cosas que me han pasado
ese día ayudan a dar forma a la escena y verosimilitud a los sentimientos de
los personajes. Pero si me pongo delante de la pantalla en blanco, sin ninguna
idea y me digo: “escribe”, lo único que conseguiré es un bloqueo.
¿Eres una escritora de las
que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?
Escribo
a ordenador, soy incapaz de escribir nada más que notas a mano. Aunque también
es cierto que alguna vez he improvisado la primera versión de un cuento en una
servilleta.
¿Cómo es un día en la vida
de una escritora como tú?
Uff,
pues un día en el que hago de todo menos escribir.
Ahora
en serio… Los días que blindo para escribir los paso sola, en casa o en la
biblioteca, y somos la historia y yo, delante del ordenador, durante 10 horas.
¿Eres aficionada a la
lectura? ¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?
Muchas,
porque es mi trabajo. Normalmente no menos de seis al día pero, claro, tiene
truco: no son lecturas que yo elija. Por placer, suelo leer uno o dos libros a
la semana.
¿Qué tipo de literatura te
gusta leer?
Leo
casi de todo. Una semana me pillarás releyendo a Ovidio, la siguiente a Diana
Wynne Jones o Neil Gaiman, otra a Lorca, otra me dará por las novelas de
vampiros, otra estaré leyendo a Conrad, los cuentos de Sara Mesa, un ensayo de
Pedro Olalla o una novela de Amélie Nothomb.
Pero,
si tengo que buscar una tendencia, leo mucho cuento, novela negra y clásicos.
¿Eres lectora de libros de
papel o también lees ebooks?
Leo
en los dos formatos, no entiendo la guerra entre defensores del solo-papel y del
solo-ebook. Creo que se pueden combinar: cuando viajo, llevo ebook, para
trabajar prefiero el papel porque me permite anotar. Soy de esas personas que
pintarrajean mucho los libros.
¿Cuál es tu autor favorito?
¿Nos podrías recomendar una obra de él?
Uff…
hoy te diría uno y mañana otro, es muy difícil responder a esa pregunta sin
sentirse traidora. Así que creo que no tengo escritores favoritos. Soy bastante
infiel.
¿Recuerdas algún libro de tu
infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?
Hay
varios: Matilda, de Roald Dahl, porque
creo que todo niño lector se sentía identificado con ella; Las brujas,
del mismo autor, porque fue el primer libro que me dio auténtico terror y,
además, el primero que no acababa bien. También, por supuesto, Harry Potter, yo
no escribiría si no hubiera leído a Rowling, y creo que es algo que pasa con
mucha gente de mi generación.
¿Qué estás leyendo ahora?
Deudas del frío
de Susana Rodríguez Lezaun, La banda de
los niños
de Roberto Saviano, un librito de poesía de Warsan Shire y dos
novelas que estoy tutorizando.
¿Si tuvieras que recomendar
una novela cuál sería?
¡Depende
del lector! Dicen que soy buena recomendando novelas, pero si no conoces a la
persona tienes muchos números de equivocarte.
Me
arriesgo a recomendar uno de los libros que más he regalado: La princesa prometida, de William
Goldman.
¿Qué autores clásicos y
contemporáneos te han influenciado como escritora?
No hubiera escrito Vienen mal dadas sin haber leído a Juan Marsé (por su manera de
plasmar Barcelona), Roberto Saviano (que desmitifica el crimen como nadie) o
algunas novelas de Pérez-Reverte (por la aventura). Hay muchísimos más, claro,
pero leer a estos autores me ayudó en el proceso de creación de la novela.
¿Hay algo que haya influido
en tu manera de escribir como la música, el cine,
alguna
vivencia, tus raíces…?
¡Todo! Escribes lo que crees
que eres, lo que has leído, lo que te han contado, lo que has vivido, los
viajes que has hecho, la música que has escuchado y las películas que has
visto. Si alguno de esos elementos cambiara, escribirías diferente, por
supuesto.
¿Tienes más aficiones además
de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?
Los
gifs XD (en serio, pierdo mucho tiempo buscando gifs), viajar, estudiar lenguas.
Cosas bastante aburridas para alguien que las ve desde fuera, pero a mí me
encantan.
Hablemos ahora sobre tu
novela, Vienen mal dadas:

¿De
dónde surgió la idea de escribir esta novela?
La
semilla del personaje de Ruth salió de una anécdota que viví hará unos tres
años y que se narra en el primer capítulo de la novela (¡no os haré spoilers!).
Cuando me pasó, anoté la idea para escribir un cuento, empecé a darle vueltas
al personaje de Ruth y a imaginar cosas de su vida. Su historia se unió a la de
otro personaje, el de Hugo Correa, que había surgido también como idea para un
cuento: la de un hombre trajeado que se para delante de una persona que pide en
la calle para hacerle una propuesta.
Cuando
las historias de Ruth, una mujer joven que lo ha perdido todo, y Hugo, un tipo
que necesita a alguien como ella para llevar a cabo sus planes, se cruzaron,
supe que eso no eran cuentos, que tenía una novela.
¿Cómo te organizaste para
escribirla?
Madrugando
mucho. En ese momento tenía un contrato con una única empresa, de 40 horas, me
levantaba a las 5:30 y escribía hasta las 8. A las 9 entraba a trabajar.
¿Tiene alguna historia real
detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?
No, para nada. Pero el
ambiente de Vienen mal dadas sí que
es el que se respiraba en algunos barrios de Barcelona en los años más duros de
la crisis, cuando empezaron a echar a la gente de sus casas, cada día había más
personas durmiendo en la calle y estabas seguro de que mañana te podía tocar a
ti.
¿Qué fue lo más complicado
de la escritura de Vienen mal dadas?
Revisarla.
Cuando tuve una versión más o menos terminada, se la di a leer a unas cuantas
personas y, como sus opiniones eran positivas y yo en aquel momento no tenía
tiempo para moverla entre agentes y editores, decidí enviarla al premio L’H
Confidencial. No ganó, pero quedó segunda, y la editora me pidió que la
revisara y, si cambiaba algunos detalles, seguramente la editarían. No tenía ni
idea de cómo revisarla porque era mi propio texto, pero al final, con la ayuda
inestimable de Esther Aizpuru, lo logré.
¿Tenías claro desde el
principio cómo escribirías la novela?
Sí,
pero antes de ponerme a escribir hubo un periodo de planificación importante:
construí a los personajes, trabé la trama, estructuré los capítulos, escogí los
puntos de vista… Luego, claro, hubo cambios sobre la marcha y precisamente
fueron esos cambios los que me obligaron a revisar extensamente la novela.
¿Cómo fue ese momento de
ponerte a escribir la primera frase de la novela?
No
lo recuerdo, pero me imagino en casa, sin tener mucha idea de lo que estaba
haciendo, empezando a escribir una historia que tal vez terminaría o tal vez no.
¿Te llevó mucho tiempo
escribirla?
La
primera versión unos siete o nueve meses, la escribí entre Barcelona, Blanes y
Bélgica.
Para los que no conocen tu
novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla?
Vienen mal dadas es una novela negra, pero
también una historia que podría pasarnos a cualquiera de nosotros. Retrata una
crisis que hemos vivido y eso la hace una novela cercana y al mismo tiempo dura,
pero no pierde en ningún momento la esperanza. Los lectores me han dicho que es
ágil, no se tarda más de tres días en leerla, y que engancha desde el primer
momento porque empatizas con Ruth y su situación. También que te pasas toda la
novela en tensión, deseando que no se vaya todo al traste porque, aunque los
personajes no son precisamente unos angelitos, deseas que por una vez les vayan
las cosas bien. (¡Pero no os prometo nada!).
Y ahora hablemos del futuro:
¿Estás trabajando en algún
nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?
Estoy
terminando una segunda novela en la que la protagonista es muy diferente de
Ruth. Es también una novela negra, ambientada en Barcelona, en la que Eva, una
carterista bastante peculiar, que viste de Chanel y lleva Louboutin, tiene un
problemilla con las mafias de la ciudad y con un asunto de chantaje. Para
solucionarlo, tiene que robar algo más que carteras y pisos de turistas. Es una
novela diferente a la anterior, algo menos amable, pero en ella vuelve a haber
mucha crítica social.
¿Cuáles son tus propósitos
literarios para el próximo 2018?
Encontrar
editor para la nueva novela, terminar un par de proyectos de infantil y juvenil
que tengo en marcha, empezar a armar una nueva novela para adultos y, sobre
todo, poder dedicar al menos un par de horas al día a escribir. ¡Soy muy
optimista!
¿Qué consejos darías a los
escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?
Si
quieren publicar en el sector editorial tradicional: que no se desanimen, solo
hay que llamar a las puertas correctas con el producto correcto presentado de
manera correcta (y me preguntarán ¿cómo se hace eso? Bueno, eso es precisamente
lo que trabajo con mis alumnos). Que no tengan prisa por publicar, sino por
tener un texto intachable. Que no hagan spam: si envías tu novela fantástica a
un editor de novela realista, es evidente que ni la leerá. El mundo editorial
no está tan cerrado como parece.
Muchas gracias, Laura, y
mucha suerte con Vienen mal dadas y
tus proyectos presentes y futuros.

¡Gracias a ti, Inma! ¡Y a todos vosotros por llegar hasta aquí!

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