Uncategorized

ENTREVISTA A MAYTE ESTEBAN AUTORA DE ‘ENTRE PUNTOS SUSPENSIVOS’ @MayteEstebn @HARLEQUINLibros

¡Hola a todos!
Como sabéis, el pasado 26 de enero Mayte Esteban publicó su nueva novela Entre puntos suspensivos con el sello Editorial Harlequin Ibérica. Así que aprovechando la ocasión, hoy os traigo la entrevista que le hice hace unos días. Espero que la disfrutéis tanto como yo, os dejo con ella:
Hola, Mayte, antes de comenzar con la
entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me
gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Mayte Esteban?

Mayte Esteban es alguien que creció en una
biblioteca. Madurar entre libros hace que, de alguna manera, despierten en ti
las ganas de contar historias. Además, esa biblioteca recibía las visitas de
muchos escritores, y siempre estaba allí, escuchando lo que venían a contarnos
Rosa Montero, Juan José Millás o Almudena Grandes, por ponerte tres ejemplos.
Eso, vivir en primera persona sus palabras dichas, la pasión que transmitían
por lo que hacían, creo que fue la semilla que hizo germinar en mí las ganas de
escribir.
Por lo demás, soy una persona normal, madre de
dos adolescentes, ni alta ni baja. Ah, y con el pelo un poco azul.
 ¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

Supongo que desde siempre. La necesidad de
contar historias me venía en los genes. En mi familia hay varios escritores.
¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué
edad lo hiciste?

Lo primero fue una “novela” muy al estilo de
las de Los Cinco, cuando tenía 10 años, pero no la conservo. Un día, cuando era
más mayor, la encontré, vi la burrada de faltas de ortografía que tenía y la
quemé sin contemplaciones. Supongo que desde siempre he sido muy
perfeccionista.
¿Tiene tu vida profesional relación directa
con tu faceta como escritora?

No, aunque soy profesora, y eso quizá influye
en que intente siempre aprender de todos los errores que cometo. Deformación
profesional.
 ¿Cómo te formaste como escritora?

Básicamente leyendo lo que otros escriben,
escribiendo y borrando mucho más. Después, más adelante, he buceado en todos
los manuales de narrativa que caen en mis manos. Siempre se aprende algo nuevo.
Además, creo que para romper las reglas escribiendo, algo que quiero hacer como
reto, tengo que conocerlas primero.
 ¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Ponerme el portátil en las piernas. En la mesa
me canso mucho, cuando escribo necesito estar cómoda. 
¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo
del día para escribir?

Utilizo las mañanas, cuando estoy sola en casa
y hay silencio, aunque si tengo algo rondando por la cabeza, me da igual, lo
hago en cualquier otro momento. Antes, cuando mis hijos eran más pequeños, era
capaz de escribir mientras ellos daban gritos a mi lado y ni me enteraba, pero
ahora necesito silencio. Ni siquiera pongo música.
Antes de iniciar una novela, ¿la planificas
mucho o te dejas llevar por la inspiración?

Esto ha ido variando con el tiempo. Antes era
escritora solo de brújula: sabía de dónde partía y dónde quería llegar, pero no
planificaba. Me dejaba llevar. Eso hace que tengas que reescribir mucho, porque
a veces los personajes te obligan a errar tu rumbo, pero me ha servido para que
no me dé ninguna pereza eliminar lo que veo que no funciona. Sin embargo, desde
hace tiempo uso también en mapa. Planifico, aunque siempre tengo la brújula a
mano. Esto provoca que te pierdas menos y que escribas también el grueso del
borrador en mucho menos tiempo. Son las cosas que te acaba enseñando la
experiencia. 
¿Eres una escritora de las que escriben a mano
o te decantas por las nuevas tecnologías?

Ordenador. Me encanta mi letra a mano, y
siempre que puedo escribo así, pero nunca las novelas. No, porque reescribo
veinte veces las frases, para eliminar los escollos al lector y que, cuando
lleguen a él, fluyan de manera natural. Si lo hiciera a mano, lo llenaría todo
de tachones. Y eso es una de las cosas que más odio en el mundo, los tachones.
Mira, tengo una manía, me acabo de dar cuenta.
¿Cómo es un día en la vida de una escritora
como tú?

Me levanto pronto, saco a mi perro y en ese
paseo suelo pensar un poco en lo que voy a escribir ese día. Lo damos solos en
un inmenso pinar, así que tengo toda la paz del mundo para mí. Después, llego a
casa, recojo un poco y escribo. Al menos un par de horas. También atiendo las
redes, que llevo yo, y después me centro en la comida. El resto del día se va
entre el trabajo y leer un rato por la noche. La tele apenas la veo. Es una
cosa que me hace gracia, a veces me dicen que mis novelas son muy
cinematográficas. En los últimos veinte años habré ido al cine media docena de
veces y casi nunca veo películas. Supongo que lo que escribo es visual, por eso
me lo dicen.
 ¿Eres aficionada a la lectura? ¿Le dedicas
muchas horas a lo largo del día?

Como he dicho, leo por las noches. No mido el
tiempo, hay libros que me atrapan y acabo acostándome muy tarde, y otros que no
y en un par de páginas me aburro y cierro. Pero sí leo, todos los días. Leer es
parte de escribir, leer a otros. Me hacen mucha gracia –y me dan pena- los
escritores que dicen que mientras escriben sus novelas no leen a nadie. Me parece
imposible y, además, un error. Se aprende muchísimo. De los buenos y, aunque
parezca un contrasentido, de los malos. Ya sabes, se ve mejor la mota en el ojo
ajeno que la viga en el propio…
 ¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

No tengo un género, me gustan las novelas que
hacen sentir. Cualquier cosa. Que están bien escritas, que fluyen bajo mis
ojos. No me gustan nada las florituras innecesarias, de hecho abandono novelas
a las que les sobran adjetivos por todas partes, y me molesta mucho la incorrección
sintáctica y ortográfica. Por lo demás, exijo eso, que lo que tengo en mis
manos me transporte y me llene de emociones. Y me haga pensar algo.
 ¿Eres lectora de libros de papel o también
lees ebooks?
Los dos, los voy alternando. Tengo un lector
digital desde 2010.
 ¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías
recomendar una obra de él?

Es la pregunta que nunca contesto, porque no
lo tengo. Un gran lector no puede elegir a nadie, siempre encuentras muchos en
los que perderte. Lo que sí recomiendo es que, cuando tengamos ya un bagaje
lector bueno, volvamos a los clásicos que nos obligaron a leer en el instituto,
porque los vamos a ver con otros ojos. Cuando nos obligaron a leerlos no lo
teníamos y sé que con el tiempo puedes descubrir por qué están ahí.
¿Recuerdas algún libro de tu infancia con
especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Uf… es que tenía una biblioteca municipal… yo
qué sé. Matilda, Charlie y la fábrica de Chocolate, Los Cinco, Momo… todos
ellos me marcaron.
 ¿Qué estás leyendo ahora?

Acabo de terminar una distopía, Las hijas de
Banu, que me ha hecho reflexionar y me ha mantenido entretenida. Es una novela
autoeditada. Es otra cosa que hago, dar oportunidades a personas nuevas, porque
de vez en cuando descubres alguien que merece la pena. Y no suelen muchas veces
copar los tops digitales, eso os lo digo para que estéis atentos. Yo me fío de
un grupo de amigos lectores que me recomiendan sus descubrimientos. También leo
libros de editorial, por supuesto.
¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál
sería?

Madre mía, no lo sé. Lo que he dicho antes,
revisad algún clásico, intentad verlo con ojos de adulto lector. Dejad de lado
los prejuicios que se asentaron en vuestra mente por culpa de que os lo
mandaron demasiado pronto. Veréis que algunos son maravillosos.
 ¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han
influenciado como escritora?

Pues no sé si me han influido, pero me gusta
mucho Unamuno. Y de Auster admiro esa voz tan potente que tiene, tan
inconfundible. Me gustaría tener una mía, reconocible, y la busco sin descanso.
¿Hay algo que haya influido en tu manera de
escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

En alguna novela es obvio, La arena del reloj
es un relato muy personal. En el resto, supongo que lo que sale es una
observación de la vida. Soy observadora por naturaleza.
¿Tienes más aficiones además de la literatura?
¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Canto en el coche. A grito pelado, cuando no
me escuchan nada más que los míos. Y me gusta mucho la fotografía.
 ¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías
ha cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Mucho. Se lee más, pero también creo que se
lee peor. Es algo que he observado en la lectura digital. Antes no se concebía
abandonar lecturas, los buenos lectores no lo hacían, pero ahora hay tanto que
muchas veces lees que la gente deja libros sin terminar. Yo misma, que no lo
había hecho jamás, era más bien de releer. Eso, volver a un libro, ahora apenas
se da.
Además, antes nunca había escuchado a nadie
que tuviera listas de lectura interminables e inabordables, y eso ahora está a
la orden del día. Los que no leen, por supuesto, siguen sin hacerlo, pero los
que leen tienen un exceso de oferta abrumador.
Hablemos ahora sobre tu última novela, Entre
puntos suspensivos
:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta
novela?

Es una continuación de mi primera novela, Su
chico de alquiler
. Cuando la escribí no tenía las mismas herramientas que
ahora, pero los personajes seguían siendo atractivos para mí y tenía ganas de
contar otra historia de ellos, profundizar más. En mis paseos matutinos empezó
a gestarse la idea de hacerlos mayores y ver qué había sido de sus vidas. Al
final salió una historia independiente de la otra, pero con la conexión de que
los protagonistas son los mismos.
 ¿Cómo te organizaste para escribirla?

Un día me senté y empecé. Había pensado tanto
que no existía un esquema escrito, pero lo tenía bastante claro en mi cabeza.
La brújula en una mano, el mapa en otra, y muchas ganas. Disfruté muchísimo la
redacción de ese primer borrador y eso es algo que valoro. Cuando yo disfruto
escribiendo, sé que también lo hará el lector. Si yo misma me aburro, algo no
va bien.
¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy
diferente de la que acabas explicando en tu novela?

No, no es real, pero sí tiene sentimientos muy
reales. Los personajes se comportan muy como personas normales, eso es algo que
siempre busco. Incluso los niños o adolescentes que aparecen en mis novelas
dicen a veces cosas que he escuchado, sobre todo algunas que me han hecho
gracia. Todas mis novelas tienen un punto de humor.
Hay alguna anécdota sacada de la realidad,
pero pasada por el tamiz de la ficción, porque con los años me he dado cuenta
de que una cosa que sucede de verdad, a veces no es verosímil en la ficción.
¿Qué fue lo más complicado de la escritura de
Entre puntos suspensivos?

En la escritura nada, más bien la corrección
posterior. En ella empleé bastante más tiempo, pero eso es algo natural en mí.
Tardo más en dar el visto bueno definitivo que en escribir el primer borrador.
Y eso es así porque que exijo que esté bien, que se entienda, que el lector no
se encalle en frases. A veces me dicen que escribo sencillo, pero te puedo
asegurar que es mucho más difícil eso que hacer frases grandilocuentes.
¿Tenías claro desde el principio cómo
escribirías la novela?

Sí. Quería conservar el mismo narrador que en
la otra, el mismo tono. Quizá por eso fue más sencillo que partir de cero. Lo
que fue más complicado era convertir en adultos a dos personajes que en la
primera eran poco más que adolescentes y hacer que su evolución fuera lógica. Y
creíble.
 ¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la
primera frase de la novela?

La primera frase la cambio veinte veces, así
que creo que ni siquiera es la que vais a leer. Es algo que al principio no
entendía, cuando algún autor contaba que sus novelas son como un puzzle, que las
escenas no las habían escrito en el mismo orden en el que aparecían. Con el
tiempo me he ido dando cuenta de que es más sensato trabajar así, por eso quizá
tardo menos. Si una escena la tengo clara, aunque no sea la siguiente secuencia
de la novela, la escribo y la guardo, para colocarla ahí cuando llegue el momento.
Avanzas más.
El principio siempre es lo más importante. Si
el detonante de la historia tarda en aparecer, pierdes al lector, pierdes su
curiosidad, el interés por pasar página. Por eso esta parte la trabajo mucho,
elimino lo superfluo y voy al grano. Para describir un personaje a fondo, por
ejemplo, tengo el resto de la novela, pero para convencer al lector de que no
abandone tengo muy poquito margen y lo aprovecho.
 ¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Muy poco el borrador, mes y medio, y muchos meses
darle la forma definitiva. Es el método de trabajo que empleo.
Para los que no conocen tu novela, ¿qué
destacarías de ella?, ¿por qué el lector debería elegirla?

Es una novela actual. Aunque a veces pasen
cosas disparatadas, muy en consonancia con la primera, tiene temas de fondo que
hacen pensar. La reflexión mientras disfrutas leyendo es mi máxima. Y Javier,
el protagonista, es muy mono.
Planteo una pregunta de fondo, algo que no
está escrito, pero que quiero que el lector piense: ¿qué pasaría si un día las
personas que te importan de verdad desaparecen? En esta novela hay dos
“desapariciones” y las dos provocan cambios importantes en los personajes. Tú,
como lector, estás a tiempo de pensar en quienes te importan.
 Respecto a la promoción de tu novela ¿qué
haces para que el lector la conozca?

Uso las redes sociales, que es lo que tengo
más a mi alcance. Vivo un poco apartada, así que lo de hacer presentaciones se
me complica bastante, tengo que movilizar a la familia, trastocar mi vida
mucho, y apenas me dejo ver. Pero en las redes procuro hablar de las novelas,
hago algo de promoción –aunque no tanta como al principio porque sé que cansa-
y uso el blog, que es mi ventana al mundo virtual, mi casa.
Además de esta novela, tienes otras novelas
publicada ¿Nos puedes hablar un poco de ellas?

Con editorial tengo otras dos, Detrás del
cristal
, que se publicó con Vergara en 2014 y de la que ya es complicado
encontrar ejemplares en papel, aunque en digital sigue disponible, y La chica
de las fotos
, con la que fui finalista en el III Premio Digital HQÑ, y que
posteriormente salió en papel. Las dos novelas tienen en común que son
románticas, pero también ambas tienen temas de fondo que invitan a la
reflexión. En la primera son los malos tratos y la segunda trata de la
manipulación de las noticias y del daño que hacen los rumores a personas como
tú y como yo que, por circunstancias, acaban inmersas en ellos.
Las dos tienen bastante de comedia, a pesar de
todo, y el cuidado que pongo para que estos temas estén pero no molesten una
lectura fluida. Me han dicho que son cortas, pero no es cierto, tienen sus
trescientas páginas, pero el leerse sin escollos hace que se perciban como
mucho más breves de lo que son.
Luego hay cuatro más autoeditadas, todas ellas
disponibles en Amazon.
 De tus novelas, ¿cuál recomendarías a un
lector que no haya leído nunca nada de ti?

Depende del lector. Si te gustan los
sentimientos, La arena del reloj. Si quieres soñar, Detrás del cristal. Si te
apetece una crítica, La chica de las fotos. Y si te va la novela histórica, te
recomiendo Brianda. No lo es, pero es un agradable paseo por el XVII envuelto
en magia. Y si tienes un rato sin más, que te apetece desconectar del mundo, Su
chico de alquiler.

 Y ahora hablemos del futuro:

¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’
a ser publicada?

Dos terminadas, pero no sé qué voy a hacer con
ellas, de momento me centraré en esta. Son un tanto distintas a lo que he
publicado con editorial, y con ello me refiero a que no son románticas, aunque
en ellas se me ve como autora. Creo que mi voz las unifica, a pesar de lo
diferentes que son.
 ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
¿Nos puedes contar algo sobre él?

Tengo otras cuatro apenas esbozadas, a las que
espero dar forma en el verano, cuando tenga un poco más de tiempo libre. Y en
estos días ando embarcada en unos relatos breves “por encargo”. En realidad el
encargo me lo he hecho yo sola, son relatos que escribo para personas
concretas, unas niñas a las que les cuesta mucho leer. Estoy personalizando
pequeñas historias para ellas. Me parece que si consigo que lean, es un triunfo
tan grande o más que ponerte en el número 1 de un top. Me llena mucho más.
¿Qué consejos darías a los escritores noveles
que desean que sus novelas sean publicadas?

Que lean, que se formen, que corrijan y no
publiquen sin juicio. Hay muy poco últimamente y después vienen los desengaños.
Esto no es una carrera de cien metros, es una maratón para la que hay que
prepararse a conciencia.
 Para acabar, si quieres decir algo a los
lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Me gustaría que leyeseis. Lo que sea, y si son
mis libros, mejor que mejor, me sentiré eternamente agradecida. Pero leed,
desarrollad ese espíritu crítico que permita que tengáis opinión propia.
Muchas gracias, Mayte, y mucha suerte con
Entre puntos suspensivos y con el resto de tus proyectos.

3 Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: