Mi cuento para el concurso de Zenda #CuentosdeNavidad

#cuentosdenavidad

De vez en cuando me gusta participar en el Concurso de cuentos que organiza www.zenda.com. Esta vez participo con un peculiar cuento de Navidad, su título es 30+1:

30+1

 

24 de diciembre.

Hoy es Nochebuena, ya ves tú, qué alegría.

Hoy hace un mes que ya no estás.

También es mi cumpleaños, el más triste de mi vida.

Hoy mi teléfono se ha llenado de «Feliz cumpleaños», «Que pases un gran día», «Hay que seguir adelante, la vida sigue». No he contestado a ninguno. No sé qué decir.

Esta noche, con todos alrededor de la mesa y yo con la tarta delante y un 39 rojo que me miraba impaciente, he sido incapaz de soplar las velas. Sin ti me falta la fuerza para llenar de aire los pulmones.

«Pide un deseo», me decían, vaya tontería. ¿Para qué? Si sé que mi deseo no se hará realidad, porque tú ya no puedes volver.

No quiero celebrar nada. Me faltas tú y me sobra tu ausencia y tu silla vacía.

 

Un mes sin ti, parece mentira.

Treinta días de ausencia infinita.

Treinta días de dolor intenso que me rompe por dentro.

Treinta días de sentirme cercenada.

Treinta días de recuerdos dolorosos.

Treinta días de explicaciones a las niños de dónde estás.

Treinta días de mirar al cielo con ellos y buscar la estrella en la que les he dicho que estás ahora.

Treinta días de vacío.

TREINTA.

Mañana uno más.

Ahora sumo en positivo. No me gustan los números, lo sabes. No me gustan las matemáticas, soy de letras, de letras bonitas que te dicen que te quiero y de letras de dolor que te dicen que te echo en falta, que te necesito aquí a mi lado, agarrándome la mano, fuerte.

Me gustaría que volvieras, que mañana, día treinta y uno sin ti, abriera los ojos y te encontrara durmiendo a mi lado. Me encantaría despertarte a besos y decirte que Te quiero, flojito al oído, como nos gustaba susurrarnos. Después, iríamos corriendo aguantándonos la risa, desbordados de emoción a buscar a los niños para abrir con ellos los regalos de Papá Noel.

Mañana no será así. Este año no habrá regalo para ti bajo el árbol, porque tú no lo vas a abrir. Mañana serán los niños los que vengan a buscarme a la cama e intentaré mostrarme sonriente mientras abren sus regalos. Yo tampoco tendré regalo, ya no me darás más sorpresas.

Ya nada será como antes.

Inma Bretones

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