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SARAH LARK, EN EL PAÍS DE LA NUBE BLANCA

FICHA TÉCNICA
Título: En el país de la nube blanca
Autor: Sarah Lark
Editorial: Ediciones B S.A.
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 752
PVP: 21,00 €
Ebook: 9,95 €
En el país de la nube blanca es uno de los mayores éxitos de ventas de los últimos tiempos.
El libro que yo he leído ponía en su portada que se trataba de la octava
edición, pero ya he visto en las librerías otro que indica que es la novena
edición con una franja que indica que ya ha sido leído por dos millones de
personas, un auténtico bestseller por tanto. Y de eso ya ha pasado un
tiempo.
Sin embargo, he de reconocer que tuve series dudas a
la hora de comenzar la lectura, porque sus setecientas cincuenta páginas hacen
que no se trate precisamente de una novelita. Y el problema es que leído de
todo de ella, pero en ningún caso mostrando un excesivo entusiasmo a favor,
como si se tratase de un libro aburrido, u otras cosas peores que he leído
(aunque tengo la impresión de que en alguna de estas opiniones negativas, su
autor no se ha leído el libro y habla de oídas, porque lo que dice y la
realidad del libro son cosas distintas)
Forma parte de lo que hasta ahora es una trilogía
compuesta por:
-En el país de la nube blanca
-La canción de los maoríes
-El grito de la tierra
«Una capa blanca de algodón extendida a lo
largo ocultaba la vista de la tierra. Si los marineros no hubieran asegurado a
los viajeros que la isla del Sur se ocultaba ahí detrás, el fenómeno de la nube
no habría despertado especial atención.
Sólo cuando se acercaron a la costa, se fueron dibujando las montañas en la
niebla, peñas de contorno escarpado, tras las cuales se amontonaban de nuevo
las nubes. Era algo raro, como si la montaña estuviera suspendida en un blanco
luminoso de algodón.» (Página 121)
Esta es la presentación que la autora nos hace de
Nueva Zelanda, el país de la nube blanca, como reza el título del libro. Nueva
Zelanda, un país del que aparte de que se encuentra en las antípodas y tiene
una prodigiosa y prestigiosa selección de rugby (que por cierto acaba de ganar
el campeonato del mundo), famosa por sus jugadores, parte de ellos
descendientes de los legendarios guerreros maorís.
Conocer algo más sobre este pueblo era suficiente atractivo como para
embarcarme en la aventura de leer este libro. A fin de cuenta, mayor aventura
fue la suya cuando se embarcaron en siete grandes canoas para trasladarse desde
el paraíso de Hawai y desembarcar en esta gran isla que hoy conocemos como
Nueva Zelanda. Siete canoas que dieron origen según sus leyendas a las siete
tribus originales que formaban el pueblo maorí. Maorí, que en su lengua
significa normal, común. ¿En contraposición con los pueblos occidentales que
luego les invadieron?
En realidad la presencia extranjera en Nueva Zelanda es muy tardía. De hecho la
colonización comenzó hacia 1830 y en 1840 se firmó el tratado de Waitangi, por
el que se convertía en una colonia del imperio británico. Un tratado del que se
habla en el libro y que hoy día sigue siendo motivo de controversia.
HISTORIA DE DOS MUJERES
En El País de la Nube Blanca vamos a conocer
parte de la historia de Nueva Zelanda a través del relato de la vida de dos
mujeres cuyas vidas se cruzaron en un barco camino a esta tierra.. Dos mujeres
muy distintas, no solo por su proveniencia de estratos sociales muy distintos,
sino por su propio carácter. Lo cual no es óbice para que la soledad y la
necesidad las lleven a unirse para luchar contra la adversidad.
Aunque quizás lo que más las une es una decisión sorprendente, pues ambas
deciden viajar hasta Nueva Zelanda, una tierra en el otro extremo del mundo al
que con suerte se tardaban tres meses en llegar, para contraer matrimonio con
unos hombres que no conocen.
Helen
Es una institutriz que trabaja para una noble familia, pero que ve como el
tiempo y su vida va pasando. Tiene ya más de veinte años y la posibilidad de
encontrar un hombre con el que formar una familia se está convirtiendo ya en
una misión imposible. Y eso es lo que ella más desea, formar una familia propia
y educar a sus hijos. Pero sin ningún tipo de dote, manteniendo con su trabajo
a unos hermanos que están estudiando (más bien haciendo de que estudian), se ve
condenada a no poder lograr nunca sus deseos. Por eso cuando en una hoja
parroquial ve la solicitud de mujeres para viajar a Nueva Zelanda y contraer
allí matrimonio, no se lo piensa demasiado, sobre todo desde que recibe una
preciosa carta de alguien solicitándola en matrimonio.
El costo del pasaje no va a ser un problema, pues la propia institución
religiosa se lo costeará para que se haga cargo de seis niñas huérfanas que han
sido solicitadas allí para trabajar. 
Gwyneira
Llamémosla Gwyn, como ella se presenta a todos. Es todo lo contrario que Helen,
pues ella pertenece a una familia aristócrata, por más que el origen de su
riqueza sea la lana de las ovejas. Está destinada a ser una “lady”, a casarse
con alguno de los gentleman de la zona. Algo que está muy lejos de sus deseos,
pues los ve a todos como hombres muy aburridos, muy estrictos, muy formales,
cuando lo que a ella le gusta es estar al aire libre, montar a caballo,
pastorear las ovejas con su perro. La economía doméstica, la colocación de las
mesas para una cena, la organización de las comidas, el cuidado de los
jardines, la charla intrascendente a la que estaría obligada si se casa con un
hombre de las características que se espera para ella, está muy lejos de sus
deseos.
Por eso cuando un rico hombre, un barón de la lana procedente de Nueva Zelanda
la solicita en matrimonio par su hijo, no se lo piensa dos veces, atraída por
una vida de supuestas aventuras y acepta la propuesta.
Helen versus Gwyn
Desde el primer momento tienes la sensación de que estas mujeres fueron
cambiadas en sus cunas en el momento de nacer. Porque en el fondo Helen ha
nacido para ser una lady. Lo suyo son las buenas formas, los modales, la
formalidad, la organización de la casa, la vida social en una ciudad. Algo que
está muy lejos de sus posibilidades.
Por contra Gwyn odia todo eso. Ella quiere una vida al aire libre, sin la
rigidez ni las formalidades que se le presuponen a una lady, sin tanta
etiqueta. Una vida en la que poder montar libremente y sin cortapisas a su
caballo, en el que disfrutar con Cleo, la mejor perra ovejera.
Sin embargo, cada una ha de conformarse con la vida que le ha tocado vivir.
Otros personajes
No son los únicos personajes importantes que nos vamos a encontrar en la novela
y, al contrario que en muchas otras novelas protagonizadas por mujeres, nos
encontraremos con personajes masculinos de notoria personalidad como Gerald, el
barón de la lana que lleva a Gwyn a nueva Zelanda, su hijo Lucas al que todos
catalogan de blando (la sensibilidad y la homosexualidad en un mundo rudo y
primitivo no eran por supuesto admitidas), Harold el rudo granjero esposo de
Helen o McKenzie el  capataz del rancho al que ha llegado Gwyn.
IMPRESIÓN PERSONAL
Cuando me he parado a analizar la novela una vez
concluida, me he encontrado con que tiene en su contra unos cuantos puntos:
– Superficialidad: Parece mentira que a lo largo de casi ochocientas páginas se profundice
tan poco en un mundo tan interesante y tan virgen como el que se presenta en
esta Nueva Zelanda. De hecho, si nos atenemos solamente a lo contado en el
libro, parecen los maoríes un pueblo casi pacífico, con solo algún conato de
rebeldía.
Nada más lejos por lo visto de la realidad, pues este fue un pueblo guerrero,
con constantes luchas tribales hasta que llegaron los primeros colonos. Un
pueblo que por cierto estuvo al borde del exterminio tales fueron las matanzas
perpetradas por los blancos allí.
A pesar de ello, si podemos hacernos una idea de cómo fueron aquellos primeros
años con ciudades diminutas, granjas muy aisladas unas de otras y de enormes
dimensiones en tierras “compradas” por cuatro perras a los nativos. También se
nos habla  aunque sea de pasada de la caza de ballenas y de focas o de la
fiebre del oro que se desató.
– Personajes casi de cartón piedra: Es una consecuencia más de la superficialidad antes mencionada. Da la
impresión de que cada uno de los personajes es un estereotipo: la institutriz
defensora de los valores de la nobleza, la joven lady (que sin embargo añora
una vida más vulgar), el rico ganadero, el rudo vaquero, la prostituta de noble
corazón, el predicador sin corazón, etc.
No llega al extremo de otras novelas de ser unos personajes de cartón piedra
completamente planos a lo largo de todas sus páginas, pero me quedé con la
sensación de que podía habérseles sacado más provecho.
– Desigual reparto de los personajes: Cuando se te presentan dos personajes principales, cuyas vidas van
cruzándose a lo largo de toda la novela, piensas que va a haber un reparto más
o menos equitativo de su importancia. Pero según va avanzando la novela, el
personaje de Helen pasa a ser más secundario, cuando quizás era un personaje
muchos más interesante que el de Gwyn.
Cuando lo analizas, el tema está claro y es que la trama amorosa no puede
avanzar por ese lado, de ahí que termine desequilibrándose.
– Altibajos en el ritmo: Tratándose de una novela de tantas páginas, es algo lógico. Pero es justo
advertir que tras un primer tercio de arranque espectacular, hay un valle hacia
el medio de la narración, que eso sí remonta hacia un final vibrante.
– Insuficientes explicaciones: Todo el libro tiene un misterio: la relación de amor odio entre el suegro
de Gwyn y el marido de Helen. Cuando se nos cuenta el por  qué de ese odio mutuo, el tema no queda
demasiado claro y se resuelve con muy poco detalle.
Con todo lo que he dicho, puede parecer imposible que
me haya gustado el libro y nada más lejos de la realidad. Lo que pasa es que me
da rabia de que no haya sido mejor de lo que podía haber sido, porque tanto la
temática como los personajes y temas propuestos son muy interesantes. Vence al
final no obstante el lado positivo:
– El primer tercio de la novela es
espectacular
: Probablemente lo mejor de todo el libro sea la
decisión de dos mujeres de diferente extracción social, de liarse la manta a la
cabeza y partir al lado opuesto del mundo en busca de una felicidad que están convencidas
que no van a poder encontrar si se quedan en su tierra. Es comienzo, el viaje
en barco y su posterior llegada a Nueva Zelanda, constituyen un arranque que te
deja clavado al libro.
– La historia es entretenida: A pesar de sus altibajos, es entretenida, porque si no, no podrías ser
capaz de leerte su casi ochocientas páginas a un ritmo rápido.
– Las doscientas páginas finales son
vertiginosas
: Las leí a un ritmo impresionante, como si de una
buenísima novela de intriga se tratase, llegando a un final razonable.
– Novela de mujeres con presencia masculina: Me encantan las novelas que tienen a mujeres por protagonistas y nos
hablan de sus relaciones. Pero estas novelas suelen adolecer de la falta de
personajes masculinos de cierta entidad en las mismas, como si los varones no
existiesen. En El País de la Nube Blanca, aunque no tengan tanto
desarrollo, podemos encontrar unos cuantos personajes masculinos de cierto
nivel.
Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal
de Móstoles
Valoración: 7/10
Lectura
realizada por Pedro de El Búho entre libros (http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/)
para Momentos de silencio compartido

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