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Entrevista a Antonio Tocornal, autor de Pájaros en un cielo de estaño

Hoy entrevisto a Antonio Tocornal, autor de Pájaros en un cielo de estaño, la novela ganadora del Premio València de Narrativa Institució Alfons el Magnànim de este año.

Si queréis saber más sobre Antonio Tocornal y sobre su maravillosa novela Pájaros en un cielo de estaño, publicada por Ediciones Versátil, no os perdáis esta entrevista.

¿Quién es Antonio Tocornal?

Muchas gracias por el interés y por esta entrevista.

Antonio Tocornal es un hombre sencillo que se ha dado cuenta de que la vida es más llevadera si uno se rodea de libros. Es también un hombre imperfecto y con muchas carencias que intenta, a través de la práctica de la literatura, mejorarse un poco a sí mismo antes de que lo echen de este mundo.

¿Si no pudieras dedicarte a escribir a qué te dedicarías?

A leer, a contemplar, a escuchar a los demás, a mirar las cosas, las personas y las situaciones desde diferentes ángulos, a intentar comprender. Todo ello son diferentes formas de escribir pero con otros nombres.

¿Cómo te organizas para escribir tus novelas? ¿Eres un autor de brújula o de mapa?

No sé lo que es un mapa. A veces empiezo a escribir a partir de una idea o de una frase que he oído, imaginado o soñado. A veces, no siempre, esa frase se convierte en un embrión literario y con voz muy débil pide una continuidad; si soy capaz de escucharlo puede crecer hasta convertirse en una página. Si la sigo cuidando y pensando en ella puede que se establezca un diálogo entre ese ser primitivo y yo, y que al final se convierta en un relato o incluso en una novela. Cuando eso ocurre, siempre soy el primero en sorprenderse. Es un milagro.

¿Qué estás leyendo ahora?

Empleo en leer muchas más horas que en escribir. Leo dos o tres libros cada semana. En este momento estoy acabando Algo pasa en el mundo, de Miguel Sánchez Robles. Para mí es uno de los mejores autores españoles vivos aunque se vea obligado a publicar fuera del circuito comercial.

Recomiéndanos un libro…

Podría recomendar cientos, pero me has pedido uno y me viene a la cabeza Comeclavos de Albert Cohen. Si prefieres uno de un autor vivo y desconocido, La soledad del tiempo, del cubano Alberto Guerra Naranjo.

¿Qué libro has releído más veces?

Hay muchos libros que merecen una relectura, pero hay muy poco tiempo disponible habiendo tanto por leer. Tendrán que perdonarme por la respuesta, porque suele parecer pretenciosa, pero es la verdad: Ulises, de James Joyce. La traducción de Valverde publicada por Lumen. He aprendido mucho de ese libro. Lo leo cada ocho o diez años, y cada vez me da la impresión de que es un libro distinto del que recordaba, ya que soy yo el que ha cambiado.

¿Qué te hace abandonar una novela?

Lo previsible, la falta de precisión, los lugares comunes, lo pretencioso, la corrección política, que se prime mostrar el ingenio o la erudición del autor sobre la historia o el mensaje, lo superficial, la cobardía a la hora de asumir riesgos, lo artificioso, cuando percibo que el autor solo da lo que cree que el público pide porque supuestamente está de moda.

Puedo abandonar una novela en cualquier momento que me decepcione y sin ningún remordimiento. Si eso ocurre en invierno y tengo la chimenea encendida, el libro se convierte en calor y no se pierde toda la inversión.

¿Cuáles son tus autores favoritos?

Siempre que me piden que desvele mi canon de referencia temo ser injusto porque no todos los días es el mismo y porque es inevitable cometer alguna omisión imperdonable.

Si comienzo a dar nombres, necesitaré varias páginas, así que prefiero no empezar. Mi inclinación es leer a autores que escriben en español; disfruto más que con las traducciones. Leo tanto a hombres como a mujeres. Tanto a clásicos del siglo XX como a autores más jóvenes que yo, de los que también aprendo nuevas formas de narrar. Sobre todo leo narrativa, alternando relato corto y novela, y en menor medida ensayo y poesía. No suelo leer novela de género. Intento explorar lo que está fuera del circuito comercial y me inclino hacia autores que me sorprendan o que me abran nuevos caminos.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Me gustan —juntos o por separado—  el jazz latino con mucha percusión y el ron negro con muchos años; poder viajar pero no hacerlo; me gustan las ruinas, los naufragios, los cementerios abandonados, las fábricas abandonadas, los paisajes devastados por terremotos, huracanes y tsunamis, los talleres de fundición de campanas, las máquinas antiguas que no sé para qué sirven, las ferreterías de pueblo; me gustan rarezas como el silbo gomero, las tiendas de instrumentos musicales, las enciclopedias antiguas o los accidentes de zeppelines y, por encima de todo me gusta dormir; es cuando más feliz soy.

Hablemos ahora de tu novela, Pájaros en un cielo de estaño:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

Nació de algunas anécdotas de una familia parecida que alguien muy cercano conoció en su infancia y me fue relatando. Ellos nunca se llegaron a marchar de Flandes, pero yo me puse a imaginar cómo habría sido la vida de esa familia si durante los años cincuenta o sesenta del siglo pasado se hubiesen instalado en un pueblo de Andalucía. De hecho, casi todo el principio del libro, antes de que se marcharan de su país, es muy fiel la realidad.

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Yo no me organizo, pero intento ser lo suficientemente lúcido como para darme cuenta de si las piezas van encajando de forma correcta. Si no lo hacen, espero el tiempo que haga falta. El primer borrador, escrito en 2013, apenas tenía veinte páginas, pero ya estaban todas las claves. Lo retomé tres años más tarde y fue creciendo poco a poco. Una vez que tenía interiorizados la voz del narrador, los personajes y el escenario, fui imaginando personajes secundarios y episodios, o adaptándolos a partir de sucesos reales o de recuerdos.

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Muchas de las historias que se cuentan tienen un detonante real. Algunas de ellas, las más inverosímiles, son historias que han ocurrido de verdad en mi propia familia materna, pasadas por el tamiz de la ensoñación literaria y del recuerdo; no puedo desvelar cuáles son porque eso desvirtuaría la lectura y porque de todas formas nadie me creería.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de Pájaros en un cielo de estaño?

No recuerdo nada especialmente complicado. Cuando la escritura no fluye, la abandono sin intentar forzarla y me dedico a otra cosa. A veces dejo un texto durante meses o años y solo lo retomo cuando tengo algo imprescindible que añadir; algo que solo lo puede mejorar. Cuando la he leído a posteriori, durante el proceso de edición, me he dado cuenta de que uno de los mayores aciertos ha sido conseguir que un narrador testigo pueda dar un giro y convertirse, de forma casi imperceptible, en omnisciente. Creo que sin esa plasticidad en la capacidad de narrar no se podría haber contado esta historia.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Siempre trabajo con varios proyectos al mismo tiempo. El germen o las ganas y los primeros textos y anotaciones nacieron, como ya he dicho, en 2013. El grueso de la novela fue escrito entre 2016 y 2017. Durante esos dos años fue mi proyecto principal, pero se han hecho modificaciones y cambios relevantes hasta el día de su publicación.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Yo creo que en la novela española de los siglos XX y XXI hay mucha tradición —hasta el cansancio— de escenarios de Guerra Civil y de posguerra. Suelen ser narraciones maniqueas, trágicas y muy ásperas. En esta novela, por la época y el lugar en que se sitúa, por fuerza está presente la sombra de la guerra y la situación de posguerra, pero apenas se mencionan, como si las circunstancias fuesen algo secundario e inevitable que se hubiesen decidido en Madrid o en algún lugar muy ajeno a Las Almazaras y que se aceptaba sin mayores problemas. Es sencillamente un marco temporal necesario para poder contar otras historias más pequeñas y cotidianas pero muy sabrosas. Creo que en toda la tradición de la novela española de guerra y posguerra se ha mirado siempre lo grueso y se ha despreciado lo pequeño, pero a menudo es en lo pequeño donde se esconde la magia y la poesía. Esta novela es un intento de subsanar esa injusticia, y ha sido contada con la voz de un narrador amable y detallista que por momentos lleva al lector a un escenario de ensoñación.

¿Cómo fue la experiencia de ganar el Premio València de Narrativa Institució Alfons el Magnànim?

Publicar para mí es fundamental porque es la única forma de dar un proyecto por acabado y así poder centrarme en otros. Ganar este premio fue importante porque me permitió publicar la novela además de ayudarme a financiar el tiempo que necesito para leer y escribir. Tan importante como el premio ha sido que hayan encargado la edición a una editorial como Versátil, que garantiza un resultado muy profesional y de hecho han conseguido hacer un objeto muy atractivo.

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Siempre estoy trabajando. Leyendo mucho y escribiendo cuando tengo algo que decir. En este momento sigo con una gran novela que comencé hace muchos años y de la que llevo casi quinientas páginas. Es un work in progress que, aunque se podría publicar en cualquier momento, puede que se extienda hasta el infinito si no se llega a publicar. Da igual, porque el proceso de escritura es el verdadero fin. También estoy con lo que creo que será una novela corta y con varios relatos que algún día puede que recoja en forma de libro.

¿Cuáles son tus proyectos literarios para los próximos meses?

Cuando me acuesto, nunca sé lo que voy a hacer el día siguiente. No tengo proyectos literarios ni de ningún otro tipo. Me gustaría seguir leyendo libros buenos, tener salud para pasear con mis perros y, cuando no tenga nada más que contar, darme cuenta de ello para pararme a tiempo y no repetirme. Tengo cuatro novelas publicadas además de algunos textos inéditos y, cada vez que ha acabado una, he pensado que sería la última. Alguna vez lo será de verdad.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

No estoy cualificado para dar consejos de ese tipo. Las editoriales más prestigiosas me ignoraban cuando al principio les enviaba algún manuscrito, y ahora me siguen ignorando porque ya no les envío nada. Si he publicado las tres últimas novelas es porque han sido premiadas. Lo que si constato, y no sé si esto es un consejo o el comentario cínico de un descreído, es que si lo que uno prioriza es publicar, se tiene que olvidar de la literatura con mayúsculas y dedicarse a las frivolidades. Alguien joven que maneje bien las redes sociales, que reconozca lo comercial y que se sienta cómodo con el «pensamiento único colectivo» no tendrá nunca problemas para publicar e incluso para convertirse a sí mismo en producto. Da igual si ha leído a Balzac o si sabe quién fue Cela o Umbral. Hay muchísimos ejemplos.

Hay que saber cuáles son los objetivos que se persiguen. El compromiso con la literatura es otra historia; es un camino más difícil y solitario, casi monacal, y a menudo es mucho más doloroso, ya que no suele ir acompañado de reconocimiento. Es un camino personal que solo lleva al conocimiento de uno mismo. Si uno opta por seguirlo, ha de aceptar que puede que nunca publique o que lo haga en círculos minoritarios. Por esa razón hay que estar preparado para que las decepciones no sean demasiado devastadoras. Es duro, pero es lo que hay.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Solo pedir que nadie se tome demasiado en serio mis respuestas a estas preguntas ni me tomen demasiado en serio a mí. Yo tampoco lo hago; solo soy un artesano que hace lo que puede.

Muchas gracias, Antonio, y mucha suerte con Pájaros en un cielo de estaño y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

Gracias a ti por la entrevista y a los lectores por haber llegado hasta aquí. Si conseguimos que alguien se emocione durante unos minutos con un párrafo de Pájaros en un cielo de estaño, podremos decir que «misión cumplida».

Sorteo de Pájaros en un cielo de estaño

¿Quieres conseguir un ejemplar de Pájaros en un cielo de estaño de Antonio Tocornal?

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Este sorteo estará activo desde hoy hasta el próximo 17 de enero de 2021 a las 23:59 horas.

¡Suerte a los participantes!

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