Cómo leer cuando no tienes tiempo para leer

¿Cuántas veces te has dicho?:

No tengo tiempo para leer.

Muchas, ¿verdad? Yo también he tenido (y, a veces, tengo) esa sensación. Por eso, hoy quiero ayudarte con algunos trucos que te harán robar algunos minutos a tu día (aunque continúe teniendo veinticuatro horas) para leer.

 

Así que si te preguntas ¿Cómo leer cuando no tienes tiempo para leer?, aquí tienes la respuesta:

Levántate un rato antes o vete a dormir un poco después (si los ojos no se te cierran claro)

No tengo tiempo para leer

Si eres una de esas personas a las que levantarse algo más temprano no les importa, esto es ideal para ti. Te prometo que hay gente que lo hace, esas que antes decían No tengo tiempo para leer.

Tengo una amiga escritora que madruga para leer (sí, de verdad, no es eso de… tengo una amiga de una amiga que…). Mi amiga dice que esa hora que se dedica a ella cada mañana, envuelta en el silencio de su casa, con un enorme café con leche al lado del libro que esté leyendo es el mejor momento del día. Incluso añade que los días que no puede dedicarse ese rato a leer va todo el día como con el pie cambiado…

Otra opción es irte a dormir un poco más tarde. Yo soy de estas. A mí me gusta meterme en la cama pronto, poco después de que mis hijas se hayan ido a dormir, y dedicarme a la lectura que tenga entre manos hasta que se me cierren los ojos. Algunas noches me leo varios capítulos y otras, en cambio, en apenas unas páginas ya he caído en brazos de Morfeo. Sin embargo, no me importa, porque disfruto tanto de ese rato entre letras, que me da igual si es breve o largo, es MI momento.

Utiliza los trayectos en transporte público para leer (olvídate del móvil y ponlo en Modo avión)

No tengo tiempo para leer

Amo viajar en transporte público y no es porque no tenga coche o me guste ir en bus, en metro o en tranvía. Si me gusta viajar en transporte público es porque aprovecho el tiempo del trayecto para leer, porque si no es así me cuesta encontrar tiempo para leer. Ya sé que los que hacemos eso de abrir un libro mientras viajamos somos un poco raros o, prácticamente, una especie en extinción, porque lo que hace casi todo hijo de vecino es coger su teléfono móvil y olvidarse del mundo que le rodea.

Pero si tú eres de esos raritos como yo… abre un libro y disfruta de tu ratito lector.

Ponte objetivos de lectura razonables a diario

No tengo tiempo para leer

Si tú también antes eras como yo que te comías un libro al día, déjame decirte que las cosas cambian y el tiempo pasa… Sí, para todos… Si ahora apenas tienes unos minutillos para sentarte en el sofá y hacer un esfuerzo titánico para no dormirte y coger un libro, este consejo quizá te ayude: ponte un número mínimo de páginas de lectura al día. Te aconsejo que no seas demasiado ambiciosa, porque quizá eso te desmoralice cuando día tras día no lo consigas. Empieza por una cifra baja o muy bajita: tres páginas al día de lectura son mejores que ninguna, ¿no crees?

Recuerda que a veces pasamos por malas rachas lectoras o de demasiadas cosas por hacer y el cuerpo se duerme cuando nosotros nos empeñamos en leer, así que no te agobies y lee lo que puedas. ¡Todo suma!

 

Combina diferentes lecturas por si no te apetece continuar con la que estás leyendo puedes utilizar la otra

No tengo tiempo para leer

Hay momentos en los que una lectura a la que tenías muchas ganas se te atraganta, quizá porque es un tocho, quizá porque es muy lenta o simplemente porque no es tu momento. Cuando tienes uno de esos libros entre manos y cada día te resistes a ponerte a leer porque estás atrancada con esa lectura, te recomiendo que empieces otro libro totalmente diferente. Alternar lecturas distintas a mí me ayuda a salir de esos momentos de crisis lectora. Aunque, déjame decirte que si aún y con eso no hay manera de avanzar con el libro en cuestión, ciérralo y devuélvelo a la estantería. Ya llegará el momento de leerlo. Todos los libros tienen su momento y su lector ideal.

Apaga la televisión y coge un libro

No tengo tiempo para leer

Sí, te entiendo perfectamente… A veces, cuando llegas del trabajo estás tan cansada que lo único que te apetece es cenar y sentarte en el sofá, poner la tele y encontrar la posición perfecta en el sofá hasta quedarte dormida… Lo sé, a mí me pasa igual, yo cuando ceno lo último que quiero es hacer nada además que descansar. Por eso, en cuanto como algo, me voy a la cama, cojo el libro que tenga entre manos y leo lo que aguante con los ojos abiertos (confieso que a veces no me da ni para acabar la primera página, pero algo es algo).

No soy muy teleadicta, pero por la noche intento evitarla por completo. Prefiero disfrutar de la compañía de mi libro en lugar que de la televisión, a pesar de que a veces, te confieso, me mira con unos ojos tan golosos que acabo sucumbiendo a los placeres de Netflix…

Comparte lo que lees con amigos o en la blogosfera o en un club de lectura

Club de lectura La sala de espera

Compartir lo que lees con amigos y conocidos hace que la lectura que tienes entre manos te motive a seguir leyendo. Quizá porque participes en una lectura conjunta, en la que todos los participantes os ponéis un objetivo de páginas al día, para comentarlas al día siguiente, o, simplemente, el hecho de poder compartir opiniones sobre lo que estás leyendo con otras personas, te motive a leer cada día un poquito más.

Si no perteneces a ningún club de lectura, déjame contarte que yo tengo uno en Facebook: Club de lectura La sala de espera. Leemos un libro mensualmente (estas son las propuestas para el 2020) y lo pasamos muy bien.

Lee libros que enganchen (como los míos…)

No sé si coincidimos, pero leer un libro que te mantenga en vilo y que no puedas dejarlo hasta que llegas al punto y final, hace que lea mucho más. Yo disfruto con ese tipo de libros que tienen giros inesperados, que vives con ansiedad las vivencias de sus personajes y que necesitas saber más y más de lo que pasa en la trama.

Inma Bretones, Olvídate de mí

Si te gustan los libros así, déjame que te recomiende Olvídate de mí, mi primera novela de la que dicen los lectores que pasa precisamente eso que te decía unas líneas más arriba: que engancha y mucho.

Quédate es mi segunda novela y, aunque la trama es muy diferente de Olvídate de mí, también cuentan los lectores que la lees de una sentada.

¿Te animas a leerlas?

 

Pues hasta aquí este post con mis consejos para que puedas leer cada día un poquito, ¿me das tú alguno para incorporarlo a mi lista?

 

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1 respuesta

  1. Muy buenos consejos! Porque al final decimos que no tenemos tiempo y si rascamos, algo sacamos, los que tenemos hijos lo sabemos que si algo nos gusta hay que sacar de algún lado. Yo también soy de leer de noche en la cama, también es mi momento!!!!! Un besote!

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