Escribir una novela

Publica tu primera novela con una gran editorial con Ángeles Gil

Ángeles Gil, autora de La casa del azúcar, es una escritora novela que ha conseguido publicar su primera novela con una gran editorial: Ediciones B. En la entrevista de hoy nos explica cómo lo ha conseguido.

¿Quién es Ángeles Gil?

Pues soy una persona vital, organizada, una viajera empedernida, con enormes ganas de da la vuelta al mundo. Y también soy una aprendiz de escritora feliz con su primera novela publicada.

¿Cómo te organizas para escribir tus novelas? ¿Eres una autora de brújula o de mapa?

Decididamente soy de mapa, lo necesito para escribir. Soy ordenada y metódica en casi todo y esa manera de ser también la aplico a mi manera de encarar los proyectos. Necesito conocer todos los detalles de mis personajes, sus anhelos, sus imperfecciones y cómo ha de transcurrir la historia que quiero contar para que todo fluya. No saberlo todo, absolutamente todo, me provoca una inseguridad que me impide escribir como yo quisiera.

¿Qué estás leyendo ahora?

Acabo de leer La librera y el ladrón de Oliver Espinosa, ahora estoy con Las hijas del Capitán de María Dueñas y tengo a La avenida de las Ilusiones de Xavi Barroso esperando en la estantería.

Recomiéndanos un libro…

Uff, hay tantos y tan buenos… Pero, ahí va. Recomiendo Mentira de Enrique de Hériz, por dos motivos fundamentales: Primero y primordial, porque es una grandiosa novela que me encantó cuando la leí ya hace unos cuantos años y segundo porque Enrique fue mi maestro y una gran persona de la que guardo un enorme cariño.

¿Qué libro has releído más veces?

No suelo leer un libro más de una vez. Es más, no recuerdo que lo haya hecho nunca. Hay tantos y tan poco tiempo…

¿Qué te hace abandonar una novela?

Cuando la trama es absurda o incongruente o cuando los personajes actúan sin lógica me pierden sin remedio.

¿Cuáles son tus autores favoritos?

Tengo muchos. Rosa Montero me encanta, ya he nombrado a Enrique de Hériz. También me gusta mucho la realidad mágica: García Márquez, Isabel Allende. Ian McEwan, Toni Morrison. Ya te digo son muchísimos.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

La primera y más asequible es cocinar. Me encanta estar entre fogones con todas las ollas hirviendo, el horno en marcha y con las manos en la masa. Probar nuevas recetas y dar de comer a mi gente en fiestas familiares y con los amigos es uno de los placeres que más llenan mi vida en esto momentos.

La segunda es viajar. Me encanta ir a lugares remotos; coger un avión y plantarme en medio de la selva o en alguna isla en medio del océano. Sobre todo, me encanta la cultura oriental, desde China hasta Indonesia; Los paisajes, la gente, su forma de vivir la vida. He viajado bastante y espero continuar haciéndolo, aunque parece que a partir de ahora tendré que dedicarme más a la cocina que a correr el mundo. Al menos en un tiempo.

Hablemos ahora de tu novela, La casa del azúcar:

¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

Hacía tiempo que tenía esta historia en la cabeza. Mi padre nos explicaba a mis hermanos y a mí, sus recuerdos de la guerra e historias de su familia y muchos de esos recuerdos se quedaron ahí, en esa recamara que tenemos todos, esperando. Llegó un día en que empecé a darles forma y de ahí salió La Casa del Azúcar.

¿Cómo te organizaste para escribirla?

Siempre he pensado que cuando te propones una meta tienes que prepararte y para aprender a escribir no hay mejor escuela que la escuela de escritores del Ateneu de Barcelona. Allí me fui con una semilla de la historia en mi cabeza y con la inquietud de aprender con técnica y práctica.

En aquellos momentos, de eso hace más de cinco años, no tenía intención de publicar nada; sólo quería escribir y poner en papel la idea que tenía bullendo.

El proyecto de novela fue creciendo con los años y al final acabó siendo la que se ha publicado.  

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Como te he dicho, mi padre nos hablaba a mis hermanos y a mí de sus recuerdos en Calatayud, su pueblo, donde la familia trabajaba en la fábrica de gaseosas que había fundado la abuela Miguela (abuela de mi padre y mi bisabuela). Ella era una mujer fuerte, con espíritu emprendedor que sacó adelante esa fábrica sola, porque enviudó joven y con un montón de hijos a su cargo.

Mi padre nos contaba la historia de un vagón lleno de azúcar para las gaseosas, que llegó a la estación justo unos días después de iniciada la guerra y lo que tuvieron que hacer para que no se lo incautara ninguno de los dos bandos.

Con esas dos imágenes: el carácter de mi bisabuela y el vagón de azúcar además de lo que añadí de mi propia cosecha, empecé a urdir una trama y de ella salió La Casa del Azúcar.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de la trama de La casa del Ázúcar?

Me costó bastante cuadrar fechas con acontecimientos reales y también tuve mucho trabajo con la documentación. Como te he dicho, soy bastante metódica y quería que todo quedara coherente y en el sitio que le tocaba estar.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Entre el inicio de la escaleta y la trama hasta el final de manuscrito, estuve trabajando durante más de cuatro años. Porque escribir no es solamente escribir, hay muchas cosas que te ocupan mucho tiempo; como buscar documentación de la época, de los lugares y de pequeños detalles como las palabras que se utilizaban, la ropa, la comida, que le dan verosimilitud a la historia y cuando tuve el primer borrador, me dediqué a la corrección y la reescritura que también ocupa muchísimo tiempo. 

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Creo que lo más importante es la lucha que tiene por entender su pasado, las decisiones que tomó y que la hicieron fuerte, sus primeros amores y descubrir un misterio que hizo que su vida fuera como fue. Estoy segura que van a disfrutar con la historia de una mujer que se hace a sí misma, con todos sus claroscuros, sus decisiones correctas y también con las incorrectas.

La casa del azúcar es tu primera novela, ¿cómo conseguiste publicar tu primera novela con una gran editorial como Ediciones B?

Tuve la suerte de que mi manuscrito llegara a manos de la Agencia Literaria Carmen Balcells y que les gustara. A partir de ahí todo fue muy fácil. Ellos se pusieron en contacto con Ediciones B y de ahí a las librerías. Ha sido como una carrera de velocidad. Cien metros lisos que todavía no me acabo de creer y que ya está en la tercera edición.

¿Cómo ha sido la experiencia de publicar con una gran editorial?

Ha sido fantástica. Son unos profesionales que saben perfectamente lo que tienen que hacer y me han ayudado y acompañado desde el primer momento hasta ahora mismo. No puedo hacer otra cosa que agradecerles todo lo que han hecho por mí.

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Sí, vuelvo a tener un proyecto entre manos. Es una historia diferente que nada tiene que ver con La Casa del Azúcar y que se desarrolla en Barcelona durante la guerra civil. Ya he empezado a escribir y espero acabarlo en poco tiempo.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que aprendan. Escribir no es sólo llenar páginas, hay técnicas que embellecen y mejoran los textos y se deben conocer para que nuestra obra sea la mejor versión que podemos conseguir. Hay grandes escuelas donde aprender y en cuando se sientan fuertes y tengan una buena historia, que la escriban, la repasen y la vuelvan a repasar. Si quieren que se les tenga en cuenta, han de dar lo mejor que tienen dentro y eso se consigue primero escribiendo y después corrigiendo, corrigiendo y volviendo a corregir.

Y, sobre todo, que escriban cada día, porque la escritura es un músculo como otro cualquiera que se ha de ejercitar sin parar.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Sólo quiero dar las gracias. Gracias a todos los que me han ayudado a conseguir este sueño y gracias a todos los lectores. No a los que han leído mi novela, que también, sino a todos los lectores en general porque, sin ellos escribir tendría mucho menos sentido.

Muchas gracias, Ángeles, y mucha suerte con La casa del azúcar y el resto de tus proyectos presentes y futuros.

Si tú también quieres, como Ángeles Gil, escribir tu primera novela contemporánea, te ayudo a conseguirlo con mi manual de trabajo Lánzate a escribir tu novela contemporánea.

¡Tú también puedes escribir esa historia que llevas dentro!

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